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Reflexiones diarias, súplicas y oraciones

Sábado, 10 de septiembre de 2022.

1. Reflexión

(45) + Pruebas enviadas por Dios a un alma particularmente amada. Tentaciones y oscuridades; Satanás.

El amor del alma no es todavía como Dios lo desea.  De repente el alma pierde la presencia de Dios.  Se manifiestan en ella distintas faltas y errores con los cuales tiene que llevar a cabo una lucha encarnizada.  Todos los errores levantan la cabeza, pero su vigilancia es grande.  En el lugar de la anterior presencia de Dios ha entrado la aspereza y la sequía espiritual, no encuentra satisfacción en los ejercicios espirituales, no puede rezar, ni como antes, ni como oraba ahora.  Lucha por todas partes y no encuentra satisfacción.  Dios se le ha escondido y ella no encuentra satisfacción en las criaturas, y ninguna criatura sabe consolarla. El alma desea a Dios apasionadamente, pero ve su propia miseria, empieza a sentir la justicia de Dios.  Ve como si hubiera perdido todos los dones de Dios, su mente está como nublada, la oscuridad envuelve toda su alma, empieza un tormento inconcebible.  El alma ha intentado presentar su estado al confesor, pero no ha sido comprendida.  Se hunde en una inquietud aún mayor.  Satanás comienza su obra.

La fe queda expuesta al fuego, la lucha es dura, el alma hace esfuerzos, persevera junto a Dios con un acto de voluntad. Con el permiso de Dios, Satanás sigue más adelante, la esperanza y el amor están puestos a prueba.  Estas tentaciones son terribles, Dios sostiene al alma ocultamente.  Ella no lo sabe, ya que de otra forma no podría resistir.  Y Dios sabe lo que puede mandar al alma.  El alma [es] tentada de incredulidad respecto a las verdades reveladas, a la falta de sinceridad frente al confesor.  Satanás le dice:  Mira, nadie te comprenderá ¿para qué hablar de todo esto?  En sus oídos suenan las palabras de las cuales ella queda aterrorizada y le parece que las pronuncia contra Dios.  Ve lo que no le gustaría ver.  Oye lo que no quiere oír, y es terrible no tener en tales momentos al confesor experto.  Ella soporta sola todo el peso; pero dentro de lo que está en su poder, debe buscar a un confesor bien informado, porque puede quebrarse bajo este peso, y ocurre con frecuencia que está al borde del abismo.  (46)  Todas estas pruebas son duras y difíciles.  Dios no las da a un alma que anteriormente no haya sido admitida a una comunión más profunda con Él, y no haya disfrutado de las dulzuras del Señor, y también Dios tiene en eso Sus fines insondables para nosotros.  Muchas veces Dios prepara de modo semejante al alma a los designios futuros y a grandes obras.  Y quiere probarla como oro puro, pero éste no es todavía el fin de la prueba.  Existe todavía la prueba de las pruebas, esto es [sentir] el rechazo total por parte de Dios. (Santa María Faustina Kowalska, La divina Misericordia en mi alma, Diario, 96-97). 

2. Súplicas:

  • Pidamos la gracia de perseverar y confiar siempre en el Señor en los momentos de pruebas y tentaciones.
  • Oremos por los que no creen en el poder de la oración.
  • Pidamos al Señor que tenga piedad de nuestra humanidad doliente y por el fin de la propagación de COVID-19 en el mundo entero.
  • Por nuestras intenciones personales.

3. Propósitos del día:

Orar en cualquier circunstancia. 

 

4. Oración Final:

Estoy seguro que nunca estará por demás confiar absolutamente en ti y que nunca tendré menos de aquello que espero de ti. Sé que tú me ayudarás a dominar mis malas inclinaciones. Tú me protegerás en las luchas y dificultades y harás triunfar mi debilidad con tu fuerza; por tanto, mi alma se queda en paz. Tú me darás la fuerza, el heroísmo y yo te amaré con todo mi corazón. Tú serás mi Todo y yo te exaltaré por toda la eternidad. Divina Misericordia, confío en ti. Oh Mi Buen Jesús Misericordioso, Rey de Misericordia, en Ti confío y únicamente espero en Ti. Amén. ¡JESÚS, EN TI CONFÍO! 

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«Y no hay alma que no tenga el deber de orar,  porque toda gracia fluye por medio de la oración»  (Diario 146).

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