Triunfo del I.C.María

LA VERDADERA AYUDA AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA A TRIUNFAR EN ESTE MUNDO TAN PECADOR.

 

I. EL TRIUNFO DEL AMOR DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA

Hablando del Triunfo del I.C.M, tal como lo dijo ella misma la Virgen María en Fátima en 1917, nosotros, para tratar este tema, nuestro punto de referencia será su mensaje del 25/09/1999 en Medjugorje:

“¡Queridos hijos! Hoy, de una manera especial, los invito a todos ustedes a la oración y a la renuncia. Porque ahora, como nunca antes, Satanás quiere mostrar al mundo su rostro ignominioso con el cual quiere seducir a la mayor cantidad posible de personas y llevarlas por el camino de la muerte y el pecado. Por tanto, queridos hijos, ayuden a mi Corazón Inmaculado a triunfar en este mundo tan pecador. Yo les imploro a todos ustedes que ofrezcan oraciones y sacrificios por mis intenciones, para que Yo pueda presentárselos a Dios por lo que sea más necesario. Olviden sus deseos, queridos hijos, y oren por lo que Dios desea, no por lo que ustedes desean. Gracias por haber respondido a mi llamada.”

1. Sentido del triunfo del Inmaculado Corazón de María.

Es muy importante que sepamos con claridad que, su triunfo está en el Nombre de Dios. La Virgen quiere que, a pesar del sufrimiento, no perdamos la esperanza, que vivamos en una cálida espera del Rocío de la Misericordia de Dios.

Nuestra Señora viene a nosotros como mensajera de Dios encargada de transformar nuestros corazones.

En este mensaje, es muy importante que sepamos lo que significa “Triunfo” para Nuestra Madre del Cielo.

Partiendo del contexto de su mensaje, aquí Nuestra Madre está haciendo referencia a la “batalle”. Porque Satanás quiere llevar a mayor número de personas “por el camino de la muerte y del pecado.

Está claro que, a Nuestra Madre del Cielo, le preocupa la muerte eterna (la perdición) de los hijos de Dios, por eso viene con el mensaje de la esperanza, invitándonos a la conversión para nuestra salvación.

  • ¿De qué batalla nos habla Nuestra Madre del Cielo?

La Santísima Virgen María, Nuestra Madre, nos habla de una batalla que incluye la pérdida de la fe, perdida de muchas almas, las guerras, etc.

De estas batallas, la Virgen destaca la que tiene que ver con la pérdida de la fe, en referencia con lo que dijo el Señor: “No tengan miedo a los que matan el cuerpo, sino a los que matan el alma” (Mateo 10,28).

El que pierde la fe, se aparta de Dios, coge el camino de la perdición y de la muerte eterna (el infierno).

Nota: Cuando un alma va al infierno, jamás Dios la puede salvar, porque Dios no está en el infierno, el infierno es una ausencia total de Dios.

Sabiendo todo esto, la Reina de la Paz, quiere ofrecernos su corazón como un refugio seguro y nos asegura que Dios quiere que el triunfo pase por ella.

Nos lo dice la Beata Jacinta en estos términos: “Dile a todo el mundo, que grandes gracias vienen a través del Corazón Inmaculado de María “y” que Dios ha Confiado al Inmaculado Corazón, la Paz y la Conversión del mundo”.  

  • ¿Por qué la batalla contra el mal?

En la Biblia, desde el inicio de Génesis 3, hasta el final de Apocalipsis 12, la Sagrada Escritura nos presenta a la Virgen María en enemistad y en batalla contra Satanás y sus obras.   

  • ¿Cómo piensa Nuestra Madre, realizar esta batalla?

Nuestra Madre nos invita a la consagración de cada uno de nosotros, uniendo nuestros corazones al Inmaculado Corazón de María. De este modo, seremos “miembros del ejército” de la Santísima Virgen como “MILITANTES POR EL TRIUNFO DE SU INMACULADO CORAZÓN”.

Es decir, para que reine el Inmaculado Corazón de María, nuestra vida debe transcurrir entre una conversión continua, ofrecimiento de nuestra vida con el corazón y la consagración a su corazón.

Antes que nada, merece la pena que sepamos lo que significa esta consagración que nos pide nuestra Madre del Cielo.

Consagrarnos: es entregarnos, confiarnos al Corazón de nuestra Madre. Dejarnos formar, modelar, guiar, y enseñar por ella. La Reina de la Paz nos llena de sus disposiciones interiores. Cuando ella nos guarda dentro de ella, nosotros llegamos a ser reclamados como propiedad suya, lo cual debilita todo poder de Satanás y sus intrigas sobre nosotros cuando pretende alejarnos de Dios.

Por lo tanto, no debemos dedicarnos a esperar milagros o limitarnos a esperar su intervención como si no tuviéramos ningún papel que desempeñar, en cuanto a ese “triunfo”. Está clarísimo que el Inmaculado Corazón de María no triunfará sin nuestra ayuda, porque Dios en su plan de paz y de salvación para los hombres, suele utilizar instrumentos humanos para realizar su voluntad.

En efecto, los instrumentos de Dios son los elegidos de Dios; y ser elegido no significa necesariamente ser sacerdote, consagrado o consagrada, más bien, todos los bautizados recibimos la llamada del Señor de alguna manera, para servirle como instrumento de su misión salvífica.

Por eso, hoy, la santísima Virgen Inmaculada quiere que tengamos la conciencia de sabernos elegidos para que, con nosotros, triunfe su Amor. 

2. Ser Militantes por el triunfo del Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen María.

Esta misión define nuestra identidad y requiere una responsabilidad muy grande ante el Señor; porque es la Virgen María quien nos reúne para que, con nosotros, triunfe su Amor en el Santo Nombre de Dios. Ella misma nos dice: “os he elegido. Apóstoles míos, porque todos lleváis algo bello en vuestro interior”  (Mensaje de la Reina de la Paz, del 02/04/2005 a Mirjana en Medjugorje).  

¿Porque nos permitimos a decir que hoy la Santísima Virgen María nos está reuniendo para una “obra grande”? Está claro que cuando El Señor quiere realizar grandes cosas, suele usar instrumentos frágiles y débiles para confundir al príncipe de este mundo. Por ejemplo, para transmitir en el mundo entero sus mensajes, tanto Jesús, como la Santísima Virgen María, se han servido muchas veces de personas humildes, sencillas y niños:

  • Para transmitir su mensaje en Lourdes, la Virgen María se sirvió de una sola niña, Bernadeth, en medio de una sociedad hostil a la doctrina cristiana.
  • En Fátima, la Virgen María confió su misión a tres niños.
  • En Medjugorje, la Virgen eligió a seis jóvenes, menores de edad.
  • En Guadalupe, la Virgen contó con una persona humilde, sin fama destacable en su sociedad (San Diego).
  • Jesús cuando llamó a los primeros apóstoles (Mt.4, 18-23), no necesitó a personas famosas; más bien, Él quiso elegir a los pescadores. Y ellos al instante, dejaron todo y lo siguieron.

Pero la primera de todos, que supo decir Sí con el Corazón fue la Virgen María, lo dijo con prontitud: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.” (Lucas, 1,38)

Y hoy el Señor nos llama a nosotros, para que seamos los “TESTIGOS DE SU DIVINA MISERICORDIA Y MILITANTES POR EL TRIUNFO DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA”.

II. NUESTRA MISIÓN

El Señor nos llama para que seamos instrumentos de la restauración de su Reino en la tierra.

 ¿Qué traemos?

Venimos con manos vacías, pero con corazones llenos de fe y dispuestos para dejarnos guiar por el Espíritu Santo para cumplir la voluntad del Señor, junto con Nuestra Madre del Cielo.

La respuesta de la Virgen María, nos  ayuda a responder con prontitud, dejándonos guiar por el Espíritu Santo que nos comunica la voluntad del Señor.

La Virgen María pide nuestros corazones para que su amor triunfe.

Hoy descubrimos que ella es dichosa porque escuchó la palabra de Dios, la guardó en su Corazón y la cumplió.

Por lo tanto, nosotros seremos dichosos, si escuchamos y entendemos lo que nos pide el señor, y si cumplimos esta misión según su Voluntad.

Sin embargo, el Señor nos hace ver que, debemos dejar todo.

¿Qué significa “dejar todo”?

Jesús nos invita a dejar todo lo que nos impide seguirle, lo que no es conforme a la voluntad de Dios.

¿Cómo hemos de responder al cumplimiento de la misión que nos encomienda la Virgen Inmaculada?

La Santísima Virgen María nos da dos claves importantes, para que con nosotros se cumplan sus intenciones:

  • La oración
  • El sacrificio

Nos dice en su mensaje del 2 de octubre de 2010 en Medjugorje: “Queridos hijos, hoy os invito a una humilde devoción. Vuestros corazones deben ser rectos. Que vuestras cruces sean para vosotros, un medio en lucha contra el pecado de hoy. Que vuestra arma sea la paciencia y un amor sin límites, amor que sabe esperar y que os hará capaces de reconocer los signos de Dios, para que vuestra vida con amor humilde, muestre la verdad a todos aquellos que la buscan en las tinieblas de la mentira. Hijos míos, apóstoles míos, ayudadme a abrir los caminos que conducen a mi Hijo. Una vez más os invito a la oración por vuestros pastores. Con ellos triunfaré. Gracias.”

¿Y qué traemos a la santísima Virgen María para que se cumpla la verdadera ayuda que ella necesita de nosotros?

Ella pide nada más que nuestros corazones llenos de fe y dispuestos para entregarse con prontitud.

Sabemos que ella es modelo de obediencia, de escucha y de entrega; Es la llena de gracia, “Nuestro TODO después de Cristo”, (Como solía decir San Antonio María Claret). Ahora, ella pide nuestros corazones para que nos forme en su Inmaculado Corazón, así seremos llenos de su fuerza para la batalla contra el mal que perturba la restauración del Reino de Dios aquí y ahora en la tierra.

La Reina de la Paz dijo ella misma en Medjugorje, el 18/03/2011 que: “hijos míos, no tengáis miedo de abrirme vuestros corazones. Con amor materno os enseñaré lo que espero de cada uno de vosotros, lo que espero de mis apóstoles. Venid conmigo”.

La Reina de la Paz lo dice claramente, ella nos llama para que vayamos con ella, no nos envía solos, sino ella va con nosotros.

De esta forma, comprendemos que nuestra misión no es de convencer al mundo con nuestras palabras diciendo que “Jesús vive, que amen al Señor, que sirvan al Señor, etc. No.

Al contrario, nuestra misión es de “vivir de Cristo” de Cristo por medio de la fuerza de la poderosa intercesión del Inmaculado Corazón de María, para que, desde nuestra “vida”, todos vean a Cristo en nosotros, lo amen en nosotros y que lo sirvan en nosotros. Tal como nos lo dice San Pablo en Gálatas, 2,20: “…y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí; la vida que vivo al presente en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mí.” 

Es decir que, nuestro testimonio de vida tiene que ser a la imitación de Cristo, de esta forma, seremos un testimonio vivo de Jesús, en medio de nuestros hermanos.

De esta forma, nuestra oración sería la siguiente:

Oh Inmaculado Corazón de María, ayúdame a vivir una vida humilde, vida de entrega, de oración y de sacrificio, para que triunfe en mi tu amor y que todos los pecadores se conviertan, que los justos perseveren en gracias, para que todos creamos en la Buena Nueva de la venida del Reino de Dios, para mayor Gloria de Dios y la salvación de las almas. Amén.  

III. CLAVES PARA NUESTRO TESTIMONIO DE VIDA Y LA ESPECIFICIDAD DE NUESTRA MISIÓN. 

El Inmaculado Corazón de María no triunfará sin nosotros (no porque no pueda), porque Dios, como hemos visto anteriormente, para realizar su plan salvífico, quiere utilizar instrumentos humanos para que se cumpla su voluntad. Antes de llegar a cumplir la voluntad de Dios, tenemos que “Conocerlo” (Dios). Porque, la Virgen Inmaculada nos ha revelado que es el “Amor” que triunfará en el “Nombre de Dios”. Lo que implica que, antes de amar a Dios, tenemos que conocerlo.

Es decir: Tenemos que “Conocer a Dios y hacerle conocer”.

Siguiendo el ejemplo de la Virgen María, él que conoce a Dios, se caracteriza por la virtud de “escucha” y el “cumplimiento de la palabra escuchada”. (Lucas 11, 28).

1. Por lo tanto, el primer punto sobre la especificidad de nuestra misión nos invita: al conocimiento de Dios y al cumplimiento de su voluntad.

Por eso la Reina de la Paz insiste diciendo: “Queridos hijos, hoy os invito a una humilde devoción. Vuestros corazones deben ser rectos. Que Vuestras cruces sean para vosotros, un medio en la lucha contra el pecado de hoy. Que vuestra arma sea la paciencia y un amor sin límite, amor que sabe esperar, que os hará conocer los signos de Dios, para que vuestra vida, con amor humilde, muestre la verdad  a todos aquellos que la buscan en las tinieblas de la mentira. Hijos míos, apóstoles míos, ayudadme a abrir los caminos que conduce a Mi Hijo. Una vez más os invito a la oración por vuestros pastores. Con ellos triunfaré. ¡Os lo agradezco!”(Mensaje de la Reina de la Paz,  el día 02/12/2010 en Medjugorje).   

En este mensaje, la Reina de la Paz nos hace ver que, si conocemos a Dios, no tendremos miedo de responder a esta batalla, porque:

  • Nuestra devoción es humilde: Dios enaltece a los humildes
  • Nuestras cruces son: el medio para la batalla
  • Nuestra arma es: la paciencia y el amor sin límites
  • Nuestra vida es: un reflejo de la verdad (Jesucristo es la Verdad).
  • Nuestra ayuda: es para que la Virgen Inmaculada abra caminos que conducen a su Hijo.
  • La oración por los sacerdotes: porque ella triunfará con ellos, los cuales son sus hijos predilectos.

Después de haber hablado del conocimiento de Dios, ahora todos sabemos con claridad que somos hijos de Dios. Por eso la virgen nos invita a convertirnos en “amor” para todos aquellos que no conocen a Dios, porque están sin amor.

Es decir: tenemos que “amar al Señor y hacerle amar por los demás, desde nuestro propio testimonio de vida”. Recordamos que la Virgen María nos habla del amor porque su triunfo está en el “Amor”. Lo dice claramente en su mensaje del 02/10/2015 en Medjugorje que: “El amor conquista la muerte y hace que la vida sea eterna”. Aquí nuestra Madre del Cielo destaca un amor que no tiene favorito, más bien un amor que deja sentir y experimentar la Bondad de Dios en nuestras vidas, si sabemos vivir de la oración con el corazón, del sacrificio y siendo siempre obedientes a la voluntad del Señor en nuestra vida.

2. De allí, entendemos que el segundo punto sobre la especificidad de nuestra misión, como militantes por el triunfo del Inmaculado Corazón de María, es “una vida de amor”, al estilo de María que lleva a Jesús en sus manos y nos lo presenta como “Vida del mundo”.

Como hemos visto, debemos conocer al Señor y hacerlo conocer y cumplir su voluntad. La Santísima Madre quiere que vivamos como los discípulos de Emaús, nos quiere formar en su Corazón para que conozcamos y amemos a Dios. Ella misma quiere transformar nuestros corazones por la gracia de Dios.

Hablando de la experiencia de los discípulos de Emaús (Lc 24,13-26), nos damos cuenta de que ellos se encontraron con Jesús resucitado, pero no lo reconocieron, hasta cuando hicieron un acto de caridad que se les abrieron los ojos.

Aquí, se nos invita a que no nos limitemos en escuchar la palabra de Dios, sino que sepamos hacerla llegar a los demás desde nuestro propio testimonio de vida (obras de misericordia). (PARA SABER MÁS SOBRAS LAS OBRAS DE LA MISERICORDIA, HAZ CLIC AQUÍ).

Es decir: debemos “servir y hacer servir al Señor”. Servir al Señor es cumplir su voluntad. Nosotros hemos sido llamados a dejarnos formar en el Corazón Inmaculado de María, dejándonos servir por La Santísima Virgen María como instrumentos del Señor para la batalla contra el mal. Es una misión que implica una cuidadosa responsabilidad de parte de cada uno de nosotros, los “Militantes por el triunfo del Inmaculado Corazón de María, porque estamos invitados a conocer, amar y servir al Señor, para que, desde nuestro modesto ejemplo, los demás conozcan, amen, confíen y se dediquen al servicio del Señor.

3. Entonces, el tercer punto sobre la especificidad de nuestra misión es “el servicio del Señor en medio de las tribulaciones, desde nuestra vida de oración con el corazón, vida de entrega y de sacrificio, para mayor Gloria de Dios y el bien de las almas”.

En efecto, desde nuestro testimonio de vida, muchos pueden volver al Señor, que es el Amor más perfecto. Y estando con Jesucristo, y unidos llegaremos a ganar la batalla, porque nosotros solos con nuestra fuerzas humanas no podemos servir al Señor, ya que con nuestras propias fuerza no podremos derrotar el mal.

Teniendo en cuenta esta realidad de nuestra debilidad humana ante el mal, sirviéndose de nosotros, la Santísima Virgen María nos advierte que, el servicio del Señor, al que Ella nos ha invitado, es muy difícil. A pesar de lo difícil que supone esta misión para nosotros, ella quiere servirse de nuestras humildes personas. Por eso nos lo deja claro que es una misión exigente y que requiere un testimonio vivo de nuestra parte, ya que, como Ella misma lo dice en su mensaje del 02/07/2011: “un corazón impuro no puede hacer cosas justas y correctas; no es un ejemplo de la belleza del amor de Dios para aquellos que le rodean y para aquellos que todavía no han conocido ese amor”.

También, La virgen nos lo deja claro que, no por ser sus instrumentos de la batalla que seremos felices en esta tierra, al contrario nos dice a nosotros, hoy, lo que dijo a Bernadeth: “no te prometo hacerte feliz en este mundo, sino en el futuro”. (Mirjana SOLDO. Mi corazón triunfará, 2016, p. 58)

Volviendo a lo que hemos visto hasta ahora, la Virgen nos recuerda que el triunfo está en el “amor” y en el “Santo Nombre de Dios”. Por eso, todo lo que hagamos, bajo la protección y la mirada materna de nuestra Madre del Cielo, es para mayor Gloria de Dios y la salvación de las almas. Porque sólo Dios es digno de alabanza y Gloria.

Es decir: Tenemos que alabar al Señor en todas las cosas y hacerle alabar por todas sus criaturas; como solía decir San Antonio María Claret: “Señor, haz que te alabe y te haga alabar por todas las criaturas…” (de la oración apostólica de San Antonio María Claret).

4. Por último, el cuarto punto sobre la especificidad de nuestra misión es “la Búsqueda de mayor Gloria de Dios”. Sobre este tema, Ella misma la Reina de la Paz nos dice en su mensaje del 02/12/2008 que: “Queridos hijos, hoy os llamo a una unión completa con Dios. Vuestro cuerpo está en la tierra, pero os pido que vuestra alma esté el mayor tiempo posible cerca de Dios”.

Queridos Testigos de la Divina Misericordia y militantes por el Triunfo del Inmaculado Corazón de María, para que Dios sea glorificado, y que se alcance el triunfo del Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen María en este mundo tan pecador e inquieto, todo depende de nosotros. Porque nuestra la Virgen Inmaculada actúa en medio de nosotros, “si le permitimos”.

CONCLUSIÓN

Después de todo lo que acabamos de aprender de Nuestra Madre del Cielo, podemos preguntarnos: ¿Qué quiere que hagamos exactamente, la Virgen María para que triunfe su amor?  

La respuesta que descubrimos en su Corazón, es un auténtico programa de formación para los miembros de su ejército que somos.

En efecto, la Virgen Inmaculada quiere que seamos sus verdaderos hijos, verdaderas hijas y militantes por el triunfo de su Inmaculado Corazón:

  • Siguiendo su plan.
  • Siguiendo todavía su propio ejemplo.
  • Dejando que Ella triunfe por medio de Su Corazón a través de cada uno de nosotros.
  • Hablando y amando a Su Corazón Inmaculado;
  • Poniendo en Práctica todas las prácticas específicas que Ella nos pide que hagamos conforme a nuestras capacidades, para mayor Gloria de Dios y el bien de nuestros hermanos y hermanas.

Hoy, la Reina de la paz nos invita: a la conversión a Cristo, a sus mandamientos, a tener a Jesús y a María presentes en nuestras intenciones y en todo nuestro ser.

Por lo tanto, pidamos, pues al señor por la poderosa intercesión de la Reina de la paz, para que su gracia actúe en nosotros, para que todos reconozcan que Jesús vive en medio de nosotros y que el Espíritu Santo actúe en cada miembro de este ejército de la Virgen María, para que seamos obedientes a la voluntad de Dios, dejándonos formar en el Corazón Inmaculado de María. Ya que, sólo de allí que empezará a triunfar el amor en este mundo tan pecador.

Pidamos a Dios Padre Todopoderoso y Eterno la gracia que necesitamos, para ayudar al Corazón Inmaculado de María a abrir los caminos que conducen a Su Hija, Nuestro Señor.

Por último, para nosotros es siempre importante saber que la Reina de la paz nos está mirando, nos espera con los brazos tendidos para que ella nos forme, nos guíe y nos enseñe lo que tenemos que hacer, para que, desde nuestro testimonio de vida, se salven las almas que están bajo la ceguera espiritual. 

Ephrem Tshibamfumu, Coordinador


Fuentes:

  1. Padre Enrique Álvarez Moro, El triunfo del Corazón Inmaculado de María. Batalla por volver y traer a casa. Citad por: http://destellocelestial.blogspot.com.es/2016/11/el-triunfo-del-corazon-inmaculado-de.html
  2. Mirjana, Mi corazón triunfará, Libros Libres,2016.
  3. http://www.fatima.org/span/crusader/cr89/cr89pg10.pdf, ¿Cómo va a triunfar el Inmaculado Corazón?
  4. http://www.corazones.org/default.htg/quienes_sctjm/mother_adela/inmaculado_corazon_truinfara.htm