Intercesión

La Oración tiene Poder

Tal y como aparece en nuestra espiritualidad, reconocemos humildemente que por nuestra propia fuerza no podemos hacer nada. Pero sabiendo que es Él mismo el Señor que nos envía, hemos de considerrnos como humildes instrumentos, que Él mismo se sirve para manifestar su Gloria.  Nuestro Señor Jesucristo nos envía diciendo: «dirigíos más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis. […] «Porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu de vuestro Padre el que hablará en vosotros.»  (Mateo, 10, 6-8,20). Entoncés, el que tiene confianza en el Señor no puede tener duda ni miedo de entregarse a su servicio, para mayor Gloria del Señor y  bien de las almas.  

Los testigos de la Divina Misericordia y militantes por el Triunfo del Inmaculado Corazón de María,  reconocemos que Jesucristo está Vivo y la oración tiene poder. Además, queremos transmitir el mensaje de esperanza, recordando que la casa de Jesús está siempre abierta para todos, no se necesita cita previa ni estar en la lista de la espera. Pero muchas almas no lo saben por estar bajo la ceguera espiritual, por eso el Señor nos invita, nos forma en el Inmaculado Corazón de María y nos envía como los testigos de su Misericordia y nos dice a cada uno de nosotros: “[…] Di a las almas que de esta Fuente de la Misericordia (7) las almas sacan gracias exclusivamente con el recipiente de confianza.  Si su confianza es grande, Mi generosidad no conocerá límites […]” (Santa María Faustina Kowalska, La Divina Misericordia en mi alma, Diario nº1602).  

Sin embargo, es importante que tengamos en cuenta algunos aspectos de la vida cristiana y que son:

CINCO CLAVES PARA SER SANADO

1. LA FE: Jesús hace muchas maravillas en nuestra vida, pero a veces no somos conscientes de nada porque estamos distraídos, pensando en cosas extraordinarias. Estamos invitados a darle gracias al Señor por lo que nos ha dado: familia, vida, amigos, conocimiento de su nombre, etc… En efecto, si tenemos fe y confianza en El Señor y si nos dejamos guiar por el Espíritu Santo, siempre tendremos la certeza de que nuestra oración ha sido escuchada. Entonces, tendremos siempre un motivo para darle gracias al Señor en nuestra vida. 

2. EL PERDÓN: Si tú no perdonas es difícil que Jesús te perdone; el perdón es un don perfecto, porque perdonar significa también «regalar un don». Jesús perdonó en la Cruz diciendo: ««Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen.»» (Lucas 23,34). Esta Clave del perdon nos permite también rezar con el corazón la Poderosa Oración que Él Mismo Cristo nos enseñó:                                                                 Mateo 6, 9-13: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.                                                Cuando perdonamos, es importante que nuestro perdón sea acompañado de algún acto de caridad hacia la persona que hemos perdonado. Es lo que se llama: la compasión y la Misericordia. El perdón nos hace libre, la falta de perdón hace que Jesús esté ausente en nuestra vida. Cuando nos falta a Jesús, todo es oscuridad, desorden y caos, no hay vida, no hay paz no hay esperanza… Y todo esto dificulta el proceso de nuestra sanación. 

3. LA LIBERACIÓN: Hay muchos espíritus malos que nos distraen en la vida: alcoholismo, odio, egoísmo, desorden sexual, envidia, etc. Nos hace falta una liberación, y por eso estamos invitados a confiar en la misericordia de Jesús, porque Jesús está Vivo. La confianza es fundamental para nuestra liberación, tal como Él Mismo Jesús lo dijo a Santa Faustina: «… No encontrará alma ninguna la justificación – explicó Jesús – hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia…» (Santa María Faustina Kowalska, La Divina Misericordia en mi alma, Diario nº570).

4. LA DECISIÓN PARA UNA NUEVA VIDA: Si uno tiene fe, y sabe perdonar, ora con el corazón y confía en la Misericordia de Jesús, puede gozar del amor sanador de Nuestro Señor Jesucristo en su vida. Entonces, hoy , en el Nombre de Jesús, invitamos a cualquier alma que lo necesite, de abrirse a esta sanación, tomando la decisión de dejarse guiar por el Espíritu Santo hacia una vida renovada en Cristo, confiando siempre en Él y en la Poderosa Intercesión de la Santísima Virgen María, Reina de la paz y nuestro Refugio Seguro.

5. LA BENDICIÓN: Si tomas esta decisión de abrirte y caminar con Jesús, hay que tener la convicción de que ahora mismo Jesús está pasando en tu vida para sanar y bendecirte. Estamos invitados a abrir nuestros corazones para que Jesús nos sane hoy. Los hermanos de este grupo de oración e intercesión, somos humildes testigos de ese amor sanador de nuestro Señor Jesucristo. Estamos a tu disposición.

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No existe terapia que supere el Poder Sanador de nuestro Señor Jesucristo. Es tiempo de la Misericordia, tiempo de dejarse amar por Jesús y de confiar en la poderosa intercesión de la Reina de la paz.

Ephrem Tshibamfumu, Coordinador (2017).



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