Orar con el Diario de Sor Santa Faustina: La Divina Misericordia en mi alma.

Sábado, 05 de febrero de 2022: VERDAD INCONTESTABLE: Dios elige generalmente a las almas más débiles para realizar sus obras más grandes.

 

 

1. ORACIÓN INICIAL
ORACIÓN AL ESPIRITU SANTO (Cardenal Verdier)

2. LECTURA

Durante una meditación sobre la humildad me volvió la vieja duda de que un alma tan miserable como la mía, no cumpliría la tarea que el Señor exigía. En el mismo momento en que yo analizaba esa duda, el sacerdote que predicaba los ejercicios espirituales, interrumpió el tema de la predica y dijo justamente lo que yo tenía en duda, es decir, que Dios elige generalmente a las almas más débiles y más simples como instrumentos para realizar sus obras más grandes, y ésta es una verdad incontestable. Veamos a quiénes eligió como Apóstoles, o veamos la historia de la Iglesia, qué obras tan grandes realizaron las almas que eran las menos aptas para hacerlo, porque justamente en esa forma las obras de Dios se revelan como tales. Cuando mi duda cedió completamente, el sacerdote volvió al tema sobre la humildad. Jesús, como siempre durante cada predica, estaba en el altar y no me decía nada, sino que con su mirada penetraba amablemente mi pobre alma que [ya] no tenía ninguna excusa (Santa María Faustina Kowalska, Diario, La Divina Misericordia en mi alma, Diario, 464).

(Después de la lectura, observar unos cinco minutos de silencio orante: para que este mensaje entre en nosotros e ilumine nuestra vida. En este silencio, cada uno de nosotros ha de situarse en el relato que hemos escuchado y reflexionar personalmente, sentir y gustar lo que el Señor te quiere comunicar a ti en este momento para ayudarte en la meditación y en la oración). Preguntarte: ¿Qué me quiere decir el Señor hoy, a mí, personalmente? (Silencio).

A continuación, compartir en grupo, en familia o meditar personalmente.

 

3. PREGUNTAS DE REFLEXIÓN

  • ¿Realmente suelo escuchar la palabra de Dios con suma atención?
  • ¿Cómo suelo actuar ante la duda?
  • ¿Por qué muchas veces me ocurre tener vergüenza de lo que soy y miedo de cumplir fielmente la misión que el Rey de Misericordia me encomienda, teniendo en cuenta mi pequeñez y siendo una persona insignificante para la humanidad?
  • ¿Cómo tiene que ser mi actitud, cuando Jesús me elige, mientras soy consciente de mi nada?

4. CONSEJOS DE VIDA

  • Muchas veces acudimos a la santa misa sin tener la disposición interior adecuada. Saliendo de misa, es posible que estemos totalmente con la cabeza en blanco sin saber ni lo que han leído de la palabra de Dios, ni siquiera una sola palabra de la predicación del sacerdote. Como consecuencia, decimos: Dios nunca me habla. Nos olvidamos que somos nosotros que no prestamos atención a su voz interior.
  • Ante cualquier duda, es importante acudir al Señor quien nos puede aclarar todo según su voluntad. Lo importante es pedir la gracia de descubrir su respuesta.
  • Jesús, siendo Dios, no nació en ningún palacio, pero demostró al mundo su poder y su realeza desde el amor y su sacrificio supremo para la salvación de todas; Jesús, siendo Dios no tenía ningún techo en propiedad, pero demostró su riqueza que va más allá de la superficialidad de la vida de este mundo; Jesús murió como un criminal, desnudo, despojado de todo, pero tenía todo el poder para dar acceso al Paraíso al Buen Ladrón; Jesús conoce los corazones y la vida de uno de nosotros, pero el lugar más importante donde Él encuentra descanso es “el corazón humilde y silencioso”. Cuando Él nos elije, mira nuestros corazones y nos necesita como instrumentos. Ser persona insignificante, pobre, inmigrante, etc. no impide al Señor realizar grandes obras según su voluntad.
  • Nada ni nadie puede detener la obra de Dios. Todo lo que Él quiere, lo hace según su voluntad. Cuando se fija en un alma, es importante reaccionar como la virgen María: aunque presentemos al Señor nuestras dudas, siempre es importante escuchar sus motivos y saber responder con generosidad y humildad, reconociendo que “no soy yo, sino Cristo actúa en mí, para su gloria, bien de las almas y mi propia santificación. Él será mi fuerza”.
  • Miremos de cerca la historia de las apariciones de la Virgen María:
  • En Lourdes, se sirvió de una niña para transmitir un mensaje importante para el bien de toda la humanidad,
  • En Fátima, se sirvió de tres niños, pastorcitos para hacer llegar el mensaje del Cielo a la humanidad,
  • En Guadalupe/México: se sirvió de un alma sencilla, un indígena para dejar una señal muy grande del amor del Cielo a favor de la humanidad entera,
  • En Medjugorje; se sirvió de niños jovencitos para transmitir el mensaje de paz en este mundo inquieto.

En ningún memento la obra del Señor fracasa por el hecho de usar a instrumentos frágiles, al contrario, en esas almas humildes, el Señor da una maravillosa enseñanza sobre el valor de la humildad que puede confundir todo poder del mundo. La humildad nos eleva a la cumbre de la salvación.

5. PROPÓSITO DE HOY

COMPARTIR EN GRUPO, EN FAMILIA O MEDITAR PERSONALMENTE (Reflexionar personalmente, sentir y gustar lo que el Señor te comunica a ti en este momento para ayudarte en la meditación y en la oración.) (SILENCIO) En el silencio del corazón, meditemos las frases o palabras que nos han llamado la atención de manera personal, y descubramos con la luz del Espíritu Santo: ¿Por qué esa palabra o frase me ha tocado a mí? ¿Qué me quiere decir el Señor hoy, a mí, personalmente?

5) PRECES y ACCIÓN DE GRACIAS (INTENCIONES LIBRES)

  • Pidamos la gracia de reconocer que somos instrumentos del Señor y que hemos de hacer todo en su Nombre y para su Gloria.
  • Pidamos la gracia de renunciar a nuestra soberbia,
  • Pedir la gracia de estar atentos a las señales de la respuesta del Señor a nuestras preocupaciones y dudas, 
  • Por las intenciones de la Virgen María.
  • Por las almas del purgatorio.
  • Por nuestra humanidad doliente y por nuestras intenciones personales.
  • Padre Nuestro
  • Ave
  • Gloria

6. ORACIÓN FINAL:

Jesús, Verdad Eterna, fortalece mis fuerzas débiles. Tú, oh Señor, lo puedes todo. Sé que sin Ti mis esfuerzos no valen nada. Oh Jesús, no Te ocultes ante mí, porque no puedo vivir sin Ti. Escucha el llamado de mi alma; no se ha agotado, Señor, Tu misericordia pues ten piedad de mi miseria. Tu misericordia supera la inteligencia de los ángeles y de los hombres juntos, y aunque me parece que no me escuchas, no obstante, he depositado mi confianza en el mar de Tu misericordia y sé que mi esperanza no será defraudada. Oh Mi Buen Jesús Misericordioso, Rey de Misericordia, confío en Ti y solo en Ti espero. Amen ¡JESÚS, EN TI CONFÍO! (cf. Diario 69).

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