Orar con el Diario de Sor Santa Faustina: La Divina Misericordia en mi alma.

Sábado, 22 de enero de 2022: A veces, algunas imperfecciones nos ayudan para encontrarnos con la Misericordia del Señor.

 

 

1. ORACIÓN INICIAL
ORACIÓN AL ESPIRITU SANTO (Cardenal Verdier)

2. LECTURA

Al recibir la Santa Comunión le dije: Jesús, esta noche he pensado tantas veces en Ti, y Jesús me contesto: Y Yo también he pensado en ti antes de llamarte a la existencia. Jesús, ¿de qué modo pensaste en mí? En el modo de admitirte a Mi eterna felicidad. Después de estas palabras el amor de Dios ha inundado mi alma; no terminaba de asombrarme de cuánto Dios nos ama.

Cuando he caído nuevamente en el mismo error a pesar del propósito sincero de evitarlo, aunque esta caída era una pequeña imperfección y más bien involuntaria, no obstante, sentí en el alma un dolor tan vivo que interrumpí mi trabajo y (42) fui por un momento a la capilla, y caí a los pies de Jesús; con amor y con gran dolor pedí perdón al Señor, tanto más avergonzada que por la mañana, hablando con Él después de la Santa Comunión le prometí fidelidad. De repente escuché estas palabras: Si no hubiera sucedido esta pequeña imperfección no habrías venido a Mí.  Has de saber que cada vez que vienes a Mí humillándote y pidiendo perdón, Yo derramo sobre tu alma una inmensidad de gracias y tu imperfección desaparece ante Mí y veo solamente tu amor y tu humildad.  No pierdes nada, sino que ganas mucho… (Santa María Faustina Kowalska, Diario, La Divina Misericordia en mi alma, Diario, 1292-1293).

(Después de la lectura, observar unos cinco minutos de silencio orante: para que este mensaje entre en nosotros e ilumine nuestra vida. En este silencio, cada uno de nosotros ha de situarse en el relato que hemos escuchado y reflexionar personalmente, sentir y gustar lo que el Señor te quiere comunicar a ti en este momento para ayudarte en la meditación y en la oración). Preguntarte: ¿Qué me quiere decir el Señor hoy, a mí, personalmente? (Silencio).

A continuación, compartir en grupo, en familia o meditar personalmente.

 

3. PREGUNTAS DE REFLEXIÓN

  • ¿Por qué muchas veces no me ocurre tomar tiempo de conversar con el Señor después de recibirle en la Santa Comunión?
  • ¿Soy realmente consciente que desde antes de mi nacimiento yo estaba muy presente en los “pensamientos” de Dios?
  • ¿Por qué me cuesta escuchar la voz interior del Señor?
  • ¿Cómo tiene que ser mi actitud hoy, sabiendo que desde la eternidad Dios ha pensado siempre en mí?
  • Santa Faustina supo siempre buscar el camino de regreso a la gracia del Señor ante cualquier pequeña imperfección. ¿Y yo, qué camino suelo emprender ante algunas imperfecciones?

4. CONSEJOS DE VIDA

 

  • A veces nos cuesta entrar en conversación con el Señor después de recibirle en la Santa Comunión, porque nos falta la fe y confianza en Él. Nos cuesta confesar que Jesucristo está siempre presente en nuestra vida y mucho más en la santa Eucaristía donde Él se manifiesta con una presencia real. Estamos invitados a despertar nuestra consciencia y renunciar a las distracciones del maligno que nos apartan muchas veces de la escucha de la voz interior de nuestro Dios.
  • Mi creación no sorprendió a Dios, Él me tenía presente en sus planes antes de llamarme a la existencia, por eso hoy debo ser consciente de que Dios siempre piensa en mí en cada instante y en retorno a esta bondad, debo confiar siempre en Él, viviendo siempre en su presencia y depender en todo momento de su gracia.
  • Si tuviéramos fe, todos escucharíamos la voz interior del Señor, pero nuestra fe es muy pequeña. Muchas veces nos dejamos distraer por el ruido interior que nos impide dedicarle realmente tiempo al Señor. Estamos invitados a evitar de vivir en un aparente silencio exterior, mientras en nuestros corazones se cruzan millones de distracciones, murmullos, pensamientos perversos, impureza de intención, planes que no son conformes a la voluntad del Señor, venganza, preocupaciones, la ira, el odio, etc. Todo esto nos aparta del verdadero encuentro interior con el Rey de Misericordia.  
  • Hoy estamos invitados a vivir con una actitud de agradecimiento y apertura a la felicidad eterna que el Rey de Misericordia tiene preparada para cada uno de nosotros. Ya que depende de nosotros aceptarla o rechazarla.
  • Muchas veces, en lugar de buscar al Señor, después de cualquier caída, nos suele ocurrir optar por huir, escaparnos de la mirada del Señor y escondernos como hicieron Adán y Eva. Hoy el Rey de Misericordia nos enseña un modo distinto de actuar ante nuestras imperfecciones (grandes o pequeñas): Volver a Él, ir a su encuentro, buscar su Rostro con confianza. Porque, Él, nunca se cansa de esperarnos, ya que su misericordia es infinita.

PREGUNTA ESPECIAL:

¿Qué suele ocurrir cuando tomamos la decisión de volver al Señor con confianza?

RESPUESTA DEL REY DE MISERICORDIA: «No pierdes nada, sino que ganas mucho…» (véase última frase del texto de hoy).

 

5. PROPÓSITO DE HOY

COMPARTIR EN GRUPO, EN FAMILIA O MEDITAR PERSONALMENTE (Reflexionar personalmente, sentir y gustar lo que el Señor te comunica a ti en este momento para ayudarte en la meditación y en la oración.) (SILENCIO) En el silencio del corazón, meditemos las frases o palabras que nos han llamado la atención de manera personal, y descubramos con la luz del Espíritu Santo: ¿Por qué esa palabra o frase me ha tocado a mí? ¿Qué me quiere decir el Señor hoy, a mí, personalmente?

5) PRECES y ACCIÓN DE GRACIAS (INTENCIONES LIBRES)

  • Pidamos la gracia de encontrar nuestro refugio en el Sagrado Corazón de Jesús.
  • Oremos por los pecadores empedernidos y por los matrimonios en crisis.
  • Pidamos la gracia de crecer en confianza, humildad y obediencia a la voluntad del Señor.
  • Pidamos la gracia de usar siempre nuestros oídos del corazón en nuestros encuentros con el Rey de Misericordia.
  • Pidamos la gracia de tener pensamientos rectos y un amor ardiente.   
  • Por las intenciones de la Virgen María.
  • Por las almas del purgatorio.
  • Por nuestra humanidad doliente y por nuestras intenciones personales.

 

  • Padre Nuestro
  • Ave
  • Gloria

6. ORACIÓN FINAL:

Que la omnipotencia de Tu misericordia, oh Señor, Sea glorificada en el mundo entero, que su culto no termine jamás. Alma mía, propaga la Divina Misericordia con ardor. Oh Mi Buen Jesús Misericordioso, Rey de Misericordia, confío en Ti y solo en Ti espero. Amén. ¡JESÚS, EN TI CONFÍO! (cf. Diario 1298).  

 


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