Orar con el Diario de Sor Santa Faustina: La Divina Misericordia en mi alma.

 

Sábado, 24 de diciembre de 2022: ¿Qué respuesta he de dar al Rey de Misericordia a cambio de beneficios y el amor recibido de Él?

1. ORACIÓN INICIAL
ORACIÓN AL ESPIRITU SANTO (Cardenal Verdier)

2. LECTURA

(122) 27 I [1938]. Hoy, durante la Hora Santa Jesús se quejó conmigo de la ingratitud de las almas.

A cambio de los beneficios recibo la ingratitud; a cambio del amor obtengo el olvido y la indiferencia. Mi Corazón no puede soportarlo.

En ese momento, en mi corazón ardió un amor fortísimo a Jesús; ofreciéndome por las almas ingratas, en ese momento me he sumergido toda en Él. Al volver en mí, el Señor me ha dado a probar una pequeña parte de esa ingratitud que inundaba su Corazón. Esa experiencia duró poco tiempo (Santa María Faustina Kowalska, Diario, La Divina Misericordia en mi alma, Diario Diario, 1537-1538).

(Después de la lectura, observar unos cinco minutos de silencio orante: para que este mensaje entre en nosotros e ilumine nuestra vida. En este silencio, cada uno de nosotros ha de situarse en el relato que hemos escuchado y reflexionar personalmente, sentir y gustar lo que el Señor te quiere comunicar a ti en este momento para ayudarte en la meditación y en la oración). Preguntarte: ¿Qué me quiere decir el Señor hoy, a mí, personalmente? (Silencio).

A continuación, compartir en grupo, en familia o meditar personalmente.

 

3. PREGUNTAS DE REFLEXIÓN

  • ¿Con toda la sinceridad de mi corazón, puedo decir que soy un alma agradecida o un alma indiferente?
  • ¿Soy realmente consciente que al Rey de Misericordia no le agrada mi indiferencia?
  • Siguiendo el ejemplo de Santa Faustina, ¿Qué tengo que hacer hoy para consolar al Señor por la indiferencia de las almas?

4. ORIENTACIÓN (Comentario)

  • Cada día, recibimos abundantes gracias del Señor, pero solamente el alma humilde y que vive en profunda unión con el Señor quien puede reconocer esa gracia.
  • Es importante que cada uno de nosotros se preocupe en agradar al Señor en todo momento, es una señal de que realmente su muerte nos convence de su amor por cada uno de nosotros.
  • Puede que yo sea una de las almas que tanto aman al Señor con sinceridad, pero, siendo consciente de tanta indiferencia con que sufre el Rey de Misericordia, estamos invitados a hacer un acto de reparación.

 

Propósitos de hoy:

COMPARTIR EN GRUPO, EN FAMILIA O MEDITAR PERSONALMENTE (Reflexionar personalmente, sentir y gustar lo que el Señor te comunica a ti en este momento para ayudarte en la meditación y en la oración.) (SILENCIO) En el silencio del corazón, meditemos las frases o palabras que nos han llamado la atención de manera personal, y descubramos con la luz del Espíritu Santo: ¿Por qué esa palabra o frase me ha tocado a mí? ¿Qué me quiere decir el Señor hoy, a mí, personalmente?

5) PRECES y ACCIÓN DE GRACIAS (INTENCIONES LIBRES)

  • Pidamos la gracia de amar al Señor con todo nuestro corazón.
  • Oremos por los pecadores empedernidos.
  • Oremos por aquellos que rechazan la gracia del Señor y descuidan la vida de fe.
  • Por las intenciones de la Virgen María.
  • Por las almas del purgatorio.
  • Por nuestra humanidad doliente y por nuestras intenciones personales.
  • Padre Nuestro
  • Ave
  • Gloria

6. ORACIÓN FINAL:

Oh Dios de gran misericordia, bondad infinita, hoy toda la humanidad clama, desde el abismo de su miseria, a Tu misericordia, a Tu compasión, oh Dios; y grita con la potente voz de la miseria.  Dios indulgente, no rechaces la oración de los desterrados de esta tierra.  Oh Señor, bondad inconcebible que conoces perfectamente nuestra miseria y sabes que por nuestras propias fuerzas no podemos ascender hasta Ti, Te imploramos, anticípanos Tu gracia y multiplica incesantemente Tu misericordia en nosotros para que cumplamos fielmente Tu santa voluntad a lo largo de nuestras vidas y a la hora de la muerte.  Que la omnipotencia de Tu misericordia nos proteja de las flechas de los enemigos de nuestra salvación, para que con confianza, como Tus hijos, esperemos Tu última venida, ese día que conoces sólo Tú.  Y a pesar de toda nuestra miseria, esperamos recibir todo lo que Jesús nos ha prometido, porque Jesús es nuestra esperanza. Jesús en Ti confío y solo en Ti espero. Oh Mi Buen Jesús Misericordioso, Rey de Misericordia, confío en Ti y solo en Ti espero. Amen ¡JESÚS, EN TI CONFÍO! (cf. Diario 1570).


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