Charla #3 (formación)

Santa Faustina nos cuenta la experiencia de su encuentro con el Rey de Misericordia en la oración

 «… Cuando siento que el sufrimiento supera mis fuerzas, entonces me refugio en el Señor en el Santísimo Sacramento y un profundo silencio es mi oración al Señor» (Diario 73).

Aquí entendemos que Santa Faustina buscaba siempre la solución en la oración y en momento de mayor peligro para su alma, ella refugiaba al Señor (se encuentra al Rey de Misericordia en la intimidad de nuestros corazones).

  • «… hay cinco medios para conservar la virtud: [uno de ellos es] el espíritu de oración…» (Diario 93). La oración nos mantiene unidos al Señor, y estando con Él conseguimos la gracia de aprender de Él, a estar con Él, a vivir de Él y por Él.
  • «… La Palabra de Dios es viva. Cuando vine a la adoración, sentí en el alma que entré en el tempo de Dios viviente, cuya Majestad es grande e inconcebible. Y el Señor me dio a conocer lo que son frente a Él incluso los espíritus más puros. Aunque por fuera no veía nada, la presencia de Dios me envolvió por completo.  En aquel momento mi mente fue iluminada de modo singular…» (Diario 135).

En estas líneas Santa Faustina destaca lo importante que es la oración cuando el alma quiera aclarar algunas inquietudes. Para situarnos, Santa Faustina hizo esta experiencia cuando ella presentó al Rey de Misericordia algunas inquietudes concretas, y Él le prometió que le daría la respuesta cuando ella vaya a la adoración. Ahora ella describe la respuesta que recibió del Señor. Entonces, es importante acercarnos a la oración con confianza y certeza de que nuestras peticiones serán respondidas y atendidas. En efecto, vivir como niño, requiere de nosotros la actitud de dependencia de la gracia y de la misericordia del Señor, de su ayuda y de sus orientaciones, etc.

  • «Cuando empecé a reflexionar más profundamente sobre [lo que el Rey de Misericordia dijo]: Hija Mía, considera estas palabras: y sumido en la angustia, oraba más tiempo, mucha luz me iluminó que de tal fatigosa oración depende a veces nuestra salvación» (Diario 157). En este mensaje aprendemos algo muy importante que nos puede ser de utilidad en nuestro aprendizaje sobre la infancia espiritual: vivir la infancia espiritual no es lo mismo que tener una fe infantil. Estamos invitados a orar en cada circunstancia de la vida. A veces nos ocurre que evitamos ir a misa porque estamos dominados por el cansancio, el desánimo, unas pequeñas contrariedades, etc. Son ocasiones que el enemigo suele usar para apartarnos de la gracia del Señor. Ante estas situaciones, es cuando el Rey de Misericordia nos aconseja de evitar discutir con el mal, más bien buscar refugio en su Corazón misericordioso.
  • «… la oración. Si no puedo mostrar misericordia por medio de obras o palabras, siempre puedo mostrarla por medio de la oración. Mi oración llega hasta donde físicamente no puedo llegar…» (Diario 163). Aquí Santa Faustina, habla de la oración en el contexto de la enumeración de los tres grados de la misericordia, la oración es el tercer grado de la misericordia. Como podemos ver, la oración es una obra de misericordia espiritual por excelencia, con nuestras oraciones podemos llegar a muchas almas y cooperar en la transformación de nuestra humanidad, a consolar el Corazón de Jesús, a ayudar a las almas del purgatorio, a ayudar a la virgen María en la realización de sus intenciones, etc. Aquí descubrimos la actitud de la infancia espiritual en la manera de vivir los dones espirituales sin egoísmo. Santa Faustina muchas veces se acercaba al Corazón del Rey de Misericordia para recibir la gracia para los demás. Hoy Él nos invita a entender la salvación como un acto individual pero también colectivo (comunitario). Estamos invitados a pensar en los demás y estar siempre dispuestos para hacer el bien.
  • «En la oración siempre encuentro luz y fortaleza del espíritu…» (Diario 166). Si hemos dicho anteriormente que la oración debe ser nuestro refugio, es porque en la oración fluye toda gracia. Todos somos débeles, somos débiles, pero encontramos nuestra fuerza en la oración. Un alma que tiende a la perfección ha de entenderlo para evitar de luchar solo ante la prueba y en las tentaciones, sino buscando siempre el auxilio oportuno del Rey de Misericordia en la oración.

En efecto, hay muchas cosas que podemos decir sobre este tema, pero para concluirlo, me gustaría señalar aquí que, muchas veces, es el mismo Rey de Misericordia ha enseñado a Santa Faustina algunas oraciones. Todo esto, porque Él veía en Santa Faustina la disposición interior, la humildad y la obediencia de la infancia espiritual, por eso el Rey de Misericordia la llenaba de gracia. De las muchas oraciones que el Señor enseñó a Santa Faustina y que podemos encontrar en el Diario, podemos destacar dos:

1. Oración a la misericordia:

«Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío» (Diario 187)

 Antes de comunicarle a Santa Faustina esta oración, el Rey de Misericordia le dio algunas instrucciones sobre como ella tenía hacer esta oración:

  • Con un corazón contrito
  • Y con fe.

Además, le explicó por qué intención concreta ella tenía que hacer esta oración:

  • Por la conversión de los pobres pecadores.

Luego le explicó la gracia que Él estaría dispuesto a conceder al alma por esta oración:

  • la conversión (cf. Diario 186).

En otra ocasión, el Rey de Misericordia pidió a Santa Faustina hacer esta misma oración de novena diciendo: «Haz una novena según la intención del Santo Padre, que debe constar de treinta y tres actos, es decir de repetir este mismo número de veces la oración a la misericordia que te he enseñado» (Diario 341). Aquí descubrimos todo lo que el Rey de Misericordia puede hacer con un alma que vive una verdadera infancia espiritual: Él mismo nos instruye, nos guía, nos forma, nos prepara para una misión concreta, nos utiliza para su gloria, etc. Ojalá podamos incluir esta poderosa oración en nuestro proyecto de vida personal.

2. La coronilla a la divina misericordia:

(no explicaremos aquí como se reza la coronilla, más bien. Véase Rezo de la coronilla).

Sobre esta oración, vamos a poner de relieve la importancia que tiene y distintas promesas de nuestro Señor Jesucristo hace a las almas que recen esta coronilla.

«… Reza incesantemente esta coronilla que te he enseñado.  Quienquiera que la rece recibirá gran misericordia a la hora de la muerte. Los sacerdotes se la recomendarán a los pecadores como la última tabla de salvación. Hasta el pecador más empedernido, si reza esta coronilla una sola vez, recibirá la gracia de Mi misericordia infinita. Deseo que el mundo entero conozca Mi misericordia; deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en Mi misericordia» (Diario 687).

Con el rezo de la coronilla el Señor promete conceder:

  • Misericordia para los pecadores
  • Gran misericordia a la hora de la muerte a todos los que la recen
  • Quiere que los sacerdotes la presenten como tabla de salvación para los pecadores
  • Promete abundantes gracias para todos que se la pidan con este rezo (cf. Diario 1541)
  • Cuando se reza esta coronilla junto al agonizante, el Rey de Misericordia promete aplacar la ira divina para que la insondable misericordia envuelve al alma (cf. Diario 811)

Advertencia:

el Señor promete cumplir y conceder todo lo que se le pidan con el rezo de esta coronilla, solamente si lo que se pide es conforme a su voluntad. Como bien sabemos, la voluntad del Señor es que seamos felices, todo lo que no es conforme a su voluntad no puede ser bueno para nosotros.

Además, pide que se rece esta oración con confianza.

Viendo el poder de estas oraciones, nos damos cuenta del valor que tenemos ante el Rey de Misericordia, quien nos ama con un amor eterno, no quiere perder a ningún alma por eso quiere que tengamos corazones de un niño para que sepamos aprender todo desde cero y de Él mismo con una actitud de confianza, y nos presenta la oración como clave para recibir la gracia, nos habla de la oración, nos enseña a orar y nos propone algunas oraciones concretas, dándonos a conocer la importancia de cada cosa que Él nos dice y nos desvela sus promesas si logramos cumplir fielmente lo que Él nos pide y nos lo propone para nuestro propio bien espiritual.

Madrid, 30 de junio 2021

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