PREPARACIÓN PARA LA RENOVACIÓN DE LA CONSAGRACIÓN: 11 DE ABRIL DE 2021

DÍA 2
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05 de abril 2021

TEMA: QUIEN NO PERDONA RECHAZA LIBREMENTE LAS GRACIAS DEL SEÑOR

CITA INTRODUCTORIA: “Quien sabe perdonar, se prepara muchas gracias de parte de Dios…” (Diario 390)

La falta del perdón (recibido o ofrecido) nos quita la paz, desalienta nuestros corazones, nos vacía de las virtudes, hace que nuestras acciones no tengan el sello del amor puro y, por consiguiente, dificulta nuestro crecimiento espiritual y nuestro deseo de tender hacia la santidad. Por es el Rey de Misericordia nos advierte diciendo: “…has de saber que el mayor obstáculo para la santidad es el desaliento y la inquietud injustificada que te quitan la posibilidad de ejercitarte en las virtudes.  Todas las tentaciones juntas no deberían ni por un instante turbar tu paz interior y la irritabilidad y el desánimo son los frutos de tu amor propio.  No debes desanimarte sino procurar que Mi amor reine en lugar de tu amor propio.  Por lo tanto, confianza, niña Mía; no debes desanimarte, [sino que] venir a Mi para pedir perdón, porque Yo estoy siempre dispuesto a perdonarte.  Cada vez que Me lo pides, glorificas Mi misericordia” (Diario 1488).

  • Y tú, alma consagrada a la Divina Misericordia, ¿sabes pedir perdón y perdonar a quien te haya ofendido?
  • Si no sabes perdonar, ¿Qué hay en tu corazón?
  • Sin amor en tu corazón, ¿puede decir que lo que hay en ti viene del Rey de Misericordia y le pertenece?
  • ¿Con qué actitud piensas llegar a la Fiesta de la Divina Misericordia?

Queridos hermanos, queremos empezar a evitar la falsa misericordia en nuestra vida, es decir, el error de decir: sea lo que sea, da igual lo que haga, el Señor me defenderá porque Él Es Misericordioso y yo soy alma consagrada a la Divina Misericordia, etc.

Recuerda: por haber sido informados, instruidos, avisados, formados… el Señor nos exigirá mucho. Hoy el Señor quiere despertar nuestra consciencia para que dejemos de actuar con una fe infantil sino desde la infancia espiritual. (Véase charla #2).

  • ¿Realmente soy consciente del contenido de la oración del “Padre Nuestro”? Si no sé perdonar, ¿Por qué me miento a mi mismo pensando que estaría engañando al Señor?

Recuerda: «No os engañéis; de Dios nadie se burla. Pues lo que uno siembre, eso cosechará» (Ga 6,7). Si no sé perdonar, pedir perdón ni perdonarme a mi mismo, pero que siempre digo: “perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden…”, ¿Puedes confirmar que vives tu identidad de alma consagrada a la Divina Misericordia con sinceridad?

Conclusión con las palabras de santa Faustina y del Rey de Misericordia:

 Santa Faustina nos dice: “Nos parecemos más a Dios cuando perdonamos al prójimo. Dios es amor, bondad y misericordia …” (Diario 1148)

  1. El Rey de Misericordia nos dice: “Cada alma y especialmente el alma consagrada debe reflejar en sí Mi misericordia” (Diario 1148).

ÚLTIMA PREGUNTA: ¿Crees que en ti se refleja la Misericordia del Señor?

PROPÓSITO: Reviso mi corazón y tomo la decisión de acercarme a la renovación a la consagración. Si no estoy preparado, hablo con mi director espiritual o acudo a una confesión general.

RECOMENDACIÓN ESPECIAL: Prepararte para ganar la indulgencia plenaria el día de la Divina Misericordia.  

ORACIÓN FINAL

Jesús tan misericordioso, cuya naturaleza es la de tener compasión de nosotros y de perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que (58) depositamos en Tu bondad infinita.  Acógenos en la morada de Tu muy compasivo Corazón y nunca nos dejes salir de Él.  Te lo suplicamos por Tu amor que Te une al Padre y al Espíritu Santo.

Oh omnipotencia de la Divina Misericordia, Salvación del hombre pecador, Tú [eres] la misericordia y un mar de compasión, Ayudas a quien Te ruega con humildad.

Padre eterno, mira con misericordia a toda la humanidad, y especialmente a los pobres pecadores que están encerrados en el Corazón de Jesús lleno de compasión, y por su dolorosa Pasión muéstranos Tu misericordia para que alabemos su omnipotencia por los siglos de los siglos. Amen.

 

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