PREPARACIÓN PARA LA RENOVACIÓN DE LA CONSAGRACIÓN: 11 DE ABRIL DE 2021

DÍA 5
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08 de abril 2021

TEMA: «SÓLO SE PERDERÁ EL ALMA QUE LO QUIERA»

LECTURA:

«…No tengas miedo, niña Mía, no estás sola, lucha con valor porque te sostiene Mi brazo; lucha por la salvación de las almas, invitándolas a confiar en Mi Misericordia, ya que esta es tu tarea en esta y en la vida futura. Después de estas palabras comprendí más profundamente la Divina Misericordia. Será condenada solamente el alma que lo quiera, porque Dios no condena a nadie” (Diario, 1452).

ORIENTACIÓN

  • Me consagré para vivir bajo los rayos de la Divina Misericordia,
  • Para empezar a depender de la Misericordia del Señor,
  • Para dejar de ser el centro de mi vida y permitir que Jesús sea el Único Maestro de mi vida,
  • Para ser una propiedad exclusiva del Rey de Misericordia, siendo consciente de mi propiedad exclusiva: «mis miserias».

PREGUNTA

  • ¿Por qué, en lugar de dejarme sostener por la gracia del Señor, me dejo llevar libremente hacia los caminos equivocados?

Alma consagrada, por llevar esta identidad, el Rey de Misericordia te exigirá mucho, porque has recibido una gracia especial.
Recuerda esta promesa: “A las almas que propagan la devoción a Mi Misericordia, las protejo durante toda su vida como una madre cariñosa [protege] a su niño recién nacido y a la hora de la muerte no seré para ellas Juez sino Salvador Misericordioso. En esta última hora el alma no tiene nada en su defensa fuera de Mi Misericordia. Feliz el alma que durante la vida se ha sumergido en la Fuente de la Misericordia, porque no la alcanzará la Justicia” (Diario, 1075).

COMENTARIO:

como consagrados, hemos sido elegidos para ser embajadores de la Divina Misericordia y la clave es vivir las obras de misericordia y ser el vivo reflejo del Amor del Señor en este mundo sin paz verdadera.
Si cumplimos fielmente esta misión, se cumplirá en nosotros la promesa del Señor.

Después de los 33 días en la Escuela de la Divina Misericordia hemos aprendido a amar, a confiar, a servir, a depender de la misericordia del Señor, etc.
Pero, ¿Vivimos realmente como los verdaderos testigos del amor del Señor?

RECORDATORIO:

Quien no vive según la voluntad del Señor, se autoexcluye de la familia de los embajadores de la Divina Misericordia; quien no confía en el Señor, se autoexcluye de la gracia del Señor; quien no obedece se autoexcluye del camino de la salvación; etc.

NOTA: Hemos estando durante 33 días en la Escuela de la Divina Misericordia para despertar nuestra consciencia de que: de nosotros depende aceptar o rechazar la gracia del Señor. El Rey de Misericordia no se impone sino se ofrece como Salvador Misericordioso quien va más allá de nuestras miserias y nos espera con ternura. No quiere que el día de la justicia nos sorprenda por eso viene a nosotros como Rey de Misericordia y Salvador misericordioso.

PREGUNTA CLAVE:

  • ¿Quién se perderá o será condenado?

Respuesta:

  • El alma que lo quiera.

ULTIMAS PREGUNTAS OBLIGATORIAS:

  • ¿Y tú, qué quieres?
  • ¿Cuál ha de ser tu punto de referencia para estar siempre preparado(a)?

LEE Y SACA TUS PROPIAS CONCLUSIONES:

(69) La oración. A través de la oración el alma se arma para enfrentar cualquier batalla.
En cualquier condición en que se encuentre un alma,
debe orar.

  • Tiene que rezar el alma pura y bella, porque de lo contrario perdería su belleza;
  • Tiene que implorar el alma que tiende a la pureza, porque de lo contrario no la alcanzaría;
  • Tiene que suplicar el alma recién convertida, porque de
    lo contrario caería nuevamente;
  • Tiene que orar el alma pecadora, sumergida en los pecados, para poder levantarse.
  • Y no hay alma que no tenga el deber de orar, porque
    toda gracia fluye por medio de la oración (Diario 146).

ORACIÓN FINAL
Oh Jesús, mantenme en el santo temor para que no malgaste las gracias. Ayúdame a ser fiel a las inspiraciones del Espíritu Santo, permite, más bien, que mi corazón estalle de amor hacia Ti, antes de que descuide un solo acto de este amor. Oh Mi Buen Jesús Misericordioso, Rey de Misericordia, confío en Ti y solo en Ti espero. Amén. ¡JESÚS, EN TI CONFÍO (Cf.Diario 1557)

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«Y no hay alma que no tenga el deber de orar,  porque toda gracia fluye por medio de la oración»  (Diario 146).


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