DÍA 6. La familia como Escuela de Misericordia

ORACIÓN

+ Cuantas veces respira mi pecho, cuantas veces late mi corazón, cuantas veces pulsa la sangre en mi cuerpo, esa cantidad por mil, es el número de veces que deseo glorificar Tu misericordia, oh Santísima Trinidad.

+ Deseo transformarme toda en Tu misericordia y ser un vivo reflejo de Ti, oh Señor. Que este más grande atributo de Dios, es decir Su insondable misericordia, pase a través de mi corazón al prójimo.

  • Ayúdame, oh Señor, a que mis ojos sean misericordiosos, para que yo jamás recele o juzgue según las apariencias, sino que busque lo bello en el alma de mi prójimo y acuda a ayudarla.
  • Ayúdame a que mis oídos sean misericordiosos para que tome en cuenta las necesidades de mi prójimo y no sea indiferente a sus penas y gemidos.
  • Ayúdame, oh Señor, a que mi lengua sea misericordiosa para que jamás hable negativamente de mi prójimo, sino que tenga una palabra de consuelo y perdón para todos.
  • Ayúdame, oh Señor, a que mis manos sean misericordiosas y llenas de buenas obras para que sepa hacer sólo el bien a mi prójimo y cargue sobre mí las tareas más difíciles y más penosas.
  • Ayúdame a que mis pies sean misericordiosos para que siempre me apresure a socorrer a mi prójimo, dominando mi propia fatiga y mi cansancio. Mi reposo verdadero está en el servicio a mi prójimo.
  • Ayúdame, oh Señor, a que mi corazón sea misericordioso para que yo sienta todos los sufrimientos de mi prójimo. A nadie le rehusaré mi corazón. Seré sincera incluso con aquellos de los cuales sé que abusarán de mi bondad. Y yo misma me encerraré en el misericordiosísimo Corazón de Jesús. Soportaré mis propios sufrimientos en silencio. Que tu misericordia, oh Señor mío, repose dentro de mí.

+ Tú Mismo me mandas ejercitar los tres grados de la misericordia. El primero: la obra de misericordia, de cualquier tipo que sea. El segundo: la palabra de misericordia; si no puedo llevar a cabo una obra de misericordia, ayudaré con mis palabras. El tercero: la oración. Si no puedo mostrar misericordia por medio de obras o palabras, siempre puedo mostrarla por medio de la oración. Mi oración llega hasta donde físicamente no puedo llegar.

Oh Jesús mío, transfórmame en Ti, porque Tú puedes hacer todo. Amén. (Diario, 163).

 

PREGUNTA DE REFLEXIÓN

 

¿Cómo tengo que actuar para que mi familia sea una verdadera Escuela de Misericordia?

 CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA (ES PREFERIBLE REZARLA A LAS 15.00H)

¿CÓMO SE REZA LA CORONILLA?

…Oh elegida Mía, te colmaré con gracias aún mayores para que seas testigo de Mi infinita misericordia por toda la eternidad… (Diario 400)

Gracias Señor por tu Misericordia, enséñame a confiar en ti y a dar testimonio de tu Amor en esta vida inquieta.

MEDITACIÓN A LA HORA DE MISERICORDIA

 “Aquí actúa la omnipotencia de Mi misericordia, feliz el alma que aproveche esta gracia.” (Diario 1486)

 

SÚPLICAS:

  • Oremos por aquellos que han perdido la paz en sus corazones.
  • Oremos por las familias desunidas y por los matrimonios en crisis.
  • Supliquemos el auxilio del Señor en medio de nuestra esperanza frustrada.

 

EN UN CUADERNO, ESCRIBO:

  • Primera columna: mis faltas cometidas
  • En la segunda columna: mis heridas y dolores.
  • Al terminar la jornada, me pongo en la presencia del Señor, bajo la luz del Espíritu Santo y la protección de la Santísima Virgen María para evaluar mi vida:
  • He cumplido mis propósitos del día de hoy, conforme a la voluntad del Señor.
  • He hecho al menos una obra de Misericordia, tanto corporal como espiritual.

Bendigo el día, doy gracias al Rey de Misericordia y firmo en mi corazón: “Jesús, en ti confío”.

DÍA 7. Humildad para acoger la Misericordia