Dia 2: El encuentro humano con el prójimo

“El Señor me dijo: Que no te interese nada cómo se comportan los demás, tú, compórtate como Yo te ordeno: has de ser un vivo reflejo de Mí a través del Amor y la Misericordia. Contesté: pero, Señor, a menudo abusan de mi bondad. No importa, hija Mía, no te fijes en eso, tú sé siempre misericordiosa para todos y especialmente para los pecadores.” (Diario 446)

“+Oh, cuánto Me duele que muy rara vez las almas se unan a Mi en la Santa Comunión. Espero a las almas y ellas son indiferentes a Mí. Las amas con tanta ternura y sinceridad y ellas desconfían de Mí. Deseo colmarlas de gracias y ellas no quieren aceptarlas. Me tratan como una cosa muerta, mientras que (60) Mi Corazón está lleno de Amor y Misericordia. Para que tú puedas conocer al menos un poco Mi dolor, imagina a la más tierna de las madres que ama grandemente a sus hijos, mientras que esos hijos desprecian el amor de la madre. Considera su dolor. Nadie puede consolarla. Ésta es solo una imagen débil y una tenue semejanza de Mi Amor”. (Diario 447) 

PREGUNTAS DE REFLEXIÓN

¿Quién es mi prójimo?

¿Mi manera de actuar ante los demás es siempre conforme a la voluntad del Señor?

Un consagrado a la Divina Misericordia está llamado a ser un verdadero testigo de la Misericordia: ¿Se puede ser testigo de la Misericordia sin amor al prójimo? 

ORACIÓN

 Cuantas veces respira mi pecho, cuantas veces late mi corazón, cuantas veces pulsa la sangre en mi cuerpo, esa cantidad por mil, es el número de veces que deseo glorificar Tu misericordia, oh Santísima Trinidad. Deseo transformarme toda en Tu misericordia y ser un vivo reflejo de Ti, oh Señor. Que este más grande atributo de Dios, es decir Su insondable misericordia, pase a través de mi corazón al prójimo. Jesús en Ti confío y solo en Ti espero. [Amén]. (Diario 163)

CORONILLA  A  LA   DIVINA   MISERICORDIA     (ES PREFERIBLE REZARLA A LAS 15.00 H)

¿CÓMO SE REZA LA CORONILLA? (véase el día 1)

 MEDITACIÓN PARA  LA  HORA  DE  LA DIVINA MISERICORDIA

 “+ Promesa del Señor: A las almas que recen esta coronilla, Mi misericordia las envolverá en la vida y especialmente a la hora de la muerte.” (Diario 154 y 155) 

“Debes mostrar misericordia al prójimo siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo, ni excusarte, ni justificarte” (Diario, 742).

Señor Jesús, dígnate servir de mí, como instrumento dócil de tu Misericordia en medio de mis hermanos. 

SÚPLICAS:

Pidamos la gracia de ser testigos del amor del Señor en este mundo sin amor verdadero.

Oremos por la conversión de todos los enemigos de la paz, para que el Señor suscite en ellos el deseo de vivir según su voluntad.

EN UN CUADERNO, ESCRIBO:

  • Primera columna: mis faltas cometidas
  • En la segunda columna: mis heridas y dolores.
  • Al terminar la jornada, me pongo en la presencia del Señor, bajo la luz del Espíritu Santo y la protección de la Santísima Virgen María para evaluar mi vida:
    • He cumplido mis propósitos del día de hoy, conforme a la voluntad del Señor.
    • He hecho al menos una obra de Misericordia, tanto corporal como espiritual.

Bendigo el día, doy gracias al Rey de Misericordia y firmo en mi corazón: “Jesús, en ti confío”.

TEMA II: EL FUNDAMENTO DE LA MISERICORDIA