Reflexiones diarias, súplicas y oraciones

Sábado, 01 de abril de 2023

1. Reflexión

Jueves, Adoración nocturna.

Al venir a la adoración, en seguida me envolvió un recogimiento interior y vi Al Señor Jesús atado a una columna, despojado de las vestiduras y en seguida empezó la flagelación.  Vi a cuatro hombres que por turno azotaban al Señor con disciplinas.  El corazón dejaba de latir al ver esos tormentos. Luego el Señor me dijo estas palabras:

Estoy sufriendo un dolor aun mayor del que estás viendo. Y Jesús me dio a conocer por cuales pecados se sometió a la flagelación, son los pecados impuros.  Oh, cuanto sufrió Jesús moralmente al someterse a la flagelación.  Entonces Jesús me dijo:  Mira y ve el género humano en el estado actual.  En un momento vi cosas terribles:  Los verdugos se alejaron de Jesús, y otros hombres se acercaron para flagelar los cuales tomaron los látigos y azotaban al Señor sin piedad.  Eran sacerdotes, religiosos y religiosas y máximos dignatarios de la Iglesia, lo que me sorprendió mucho, eran laicos de diversa edad y condición, todos descargaban su ira en el inocente Jesús.  Al verlo mi corazón se hundió en una especie de agonía; y mientras los verdugos lo flagelaban, Jesús callaba y miraba a lo lejos, pero cuando lo flagelaban aquellas almas que he mencionado arriba, Jesús cerró los ojos y un gemido silencioso pero terriblemente doloroso salió de su Corazón.  Y el Señor me dio a conocer detalladamente el peso de la maldad de aquellas almas ingratas:  Ves, he aquí un suplicio mayor que Mi muerte.  Entonces mis labios callaron y empecé a sentir (186) en mi la agonía y sentía que nadie me consolaría ni me sacaría de ese estado sino aquel que a eso me había llevado.  Entonces el Señor me dijo:  Veo el dolor sincero de tu corazón que ha dado un inmenso alivio a Mi Corazón, mira y consuélate (Santa María Faustina Kowalska, La divina Misericordia en mi alma, Diario, 445).

2. Súplicas:

 

  • Pidamos la gracia de alejarnos de toda impureza.
  • Oremos por la conversión de los pecadores que han ofendido al Señor en el día de hoy.
  • Por nuestra humanidad doliente,
  • Por las almas del Purgatorio,
  • Por las intenciones de la Virgen María,
  • Por nuestra Santa Iglesia Católica,
  • Por nuestras intenciones personales.

3. Propósitos del día:

Reconocer que Jesús murió por mí, pecador.  

4. Oración Final:

Oh Jesús, mi corazón deja de latir cuando contemplo todo lo que haces por mí. Te admiro, Señor, por humillarte tanto hasta mi alma miserable. Qué métodos inexplicables usas para convencerme. Oh Mi Buen Jesús Misericordioso, Rey de Misericordia, confío en Ti y solo en Ti espero. Amen ¡JESÚS, EN TI CONFÍO! (cf. Diario, 460).

Libro correspondiente a estas reflexiones: Disponible aquí.

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