Orar con el Diario de Santa Faustina

Sábado, 06 de mayo de 2023

 

Tema del día:

 

LA ORACIÓN: Poderosa arma para enfrentar cualquier batalla bajo los rayos de la Divina Misericordia.

 

ORACIÓN INICIAL


ORACIÓN AL ESPIRITU SANTO (Cardenal Verdier)

Oh Espíritu Santo,
Amor del Padre, y del Hijo,

Inspírame siempre
lo que debo pensar,
lo que debo decir,
cómo debo decirlo,
lo que debo callar,
cómo debo actuar,
lo que debo hacer,
para gloria de Dios,
bien de las almas
y mi propia Santificación.
Espíritu Santo,
Dame agudeza para entender,
capacidad para retener,
método y facultad para aprender,
sutileza para interpretar,
gracia y eficacia para hablar.
Dame acierto al empezar
dirección al progresar
y perfección al acabar.
Amén.

2. LECTURA

 «(69) La oración. A través de la oración el alma se arma para enfrentar cualquier batalla. En cualquier condición en que se encuentre un alma, debe orar. Tiene que rezar el alma pura y bella, porque de lo contrario perdería su belleza; tiene que implorar el alma que tiende a la pureza, porque de lo contrario no la alcanzaría; tiene que suplicar el alma recién convertida, porque de lo contrario caería nuevamente; tiene que orar el alma pecadora, sumergida en los pecados, para poder levantarse. Y no hay alma que no tenga el deber de orar, porque toda gracia fluye por medio de la oración (Santa María Faustina Kowalska, Diario, La Divina Misericordia en mi alma, Diario Diario, Diario 146) 

(Después de la lectura, observar unos cinco minutos de silencio orante: para que este mensaje entre en nosotros e ilumine nuestra vida. En este silencio, cada uno de nosotros ha de situarse en el relato que hemos escuchado y reflexionar personalmente, sentir y gustar lo que el Señor te quiere comunicar a ti en este momento para ayudarte en la meditación y en la oración). Preguntarte: ¿Qué me quiere decir el Señor hoy, a mí, personalmente? (Silencio).

A continuación, compartir en grupo, en familia o meditar personalmente.

3. PREGUNTAS DE REFLEXIÓN

  • ¿Qué significa para mí “orar”?
  • ¿Cómo suelo actuar ante las batallas (momentos de pruebas y ataques del maligno)?
  • ¿Cómo tiene que ser mi oración, para que sea una verdadera arma poderosa en la batalla?
  • ¿Cómo tiene que ser el estado de mi alma para que mi oración sea escuchada?

4. CONSEJOS DE VIDA

  • Muchas veces decimos que Dios no nos hace caso, no se entera de nuestras miserias, etc. Pero nos olvidamos de hacer de nuestros momentos de oración un verdadero encuentro con la Misericordia del Señor. A veces pensamos que orar es hablarle a Dios. Pero hoy el Rey de Misericordia quiere que entendamos que “orar es hablar con Dios, orar es encontrarse con la misericordia de Dios; orar no es sinónimo de usar palabras, sino usar el corazón, es un encuentro entre el corazón del hijo de Dios con el Corazón de Jesús, con la Misericordia del Padre, bajo la Luz del Espíritu Santo y por la poderosa intercesión de la Santísima Virgen María (Madre de Dios de la Misericordia)”.
  • Nosotros, sin Dios no podemos hacer nada, ni podemos salir vencedores ante la batalla. La actitud ideal de un hijo de Dios es de refugiarse siempre en el Corazón Misericordioso de Jesús y en el Inmaculado Corazón de María, viviendo siempre bajo la Mano Poderosa de Dios Padre. Solo de esta forma, estaremos siempre protegidos por la fuerza del Cielo.
  • Hoy estamos invitados a hacer de nuestra oración repetida con los labios, “Una oración del corazón”Una oración que se hace en actitud de confianza, de entrega, de obediencia, de paz y con la convicción de recibir la respuesta del Señor según su Divina Voluntad. Es una oración que aparta el miedo y la duda de nuestros corazones, nos hace vivir en la presencia del Señor y nos ayuda a acercarnos al Señor en cualquier circunstancia y en cualquier condición de nuestras almas.
  • Cuando Santa Faustina nos dice que:
    1. Tiene que rezar el alma pura y bella, …
    2. tiene que implorar el alma que tiende a la pureza, …
    3. tiene que suplicar el alma recién convertida, …
    4. tiene que orar el alma pecadora, sumergida en los pecados, …

La conclusión es que: Orar es un deber, es la condición sine qua non (indispensable) para recibir la gracia del Señor, para vivir en la presencia del Señor, para emprender el camino de la vida eterna, etc. “NO HAY ALMA QUE NO TENGA LA OBLIGACIÓN DE REZAR, PORQUE SIN LA ORACIÓN NO HAY ACCESO A NINGUNA GRACIA DIVINA”.

RECOMENDACIÓN ESPECIAL: Aprender a orar con el corazón usando estas orientaciones y consejos de la Reina de la Paz que describimos en esta obra: PINCHA AQUÍ

5. PROPÓSITO DE HOY

COMPARTIR EN GRUPO, EN FAMILIA O MEDITAR PERSONALMENTE (Reflexionar personalmente, sentir y gustar lo que el Señor te comunica a ti en este momento para ayudarte en la meditación y en la oración.) (SILENCIO) En el silencio del corazón, meditemos las frases o palabras que nos han llamado la atención de manera personal, y descubramos con la luz del Espíritu Santo: ¿Por qué esa palabra o frase me ha tocado a mí? ¿Qué me quiere decir el Señor hoy, a mí, personalmente?

 

5) PRECES y ACCIÓN DE GRACIAS (INTENCIONES LIBRES)

  • Pidamos la gracia de aprender a orar con el corazón y de hacer de la oración nuestra alegría de vivir.
  • Oremos por los que no confían en la Misericordia del Señor.
  • Oremos por los que no oran ni conocen el amor del Señor.
  • Oremos por los que han perdido la esperanza y que creen que ser pecadores es su identidad eterna, para que sepan que son hijos de Dios y que se dejen tocar por su amor misericordioso.  
  • Por las intenciones de la Virgen María.
  • Por las almas del purgatorio.
  • Por nuestra humanidad doliente y por nuestras intenciones personales.

 

  • Padre Nuestro
  • Ave
  • Gloria

6. ORACIÓN FINAL:

En el terrible desierto de la vida, Oh mi dulcísimo Jesús, protege a las almas del desastre, ya que eres el manantial de la misericordia.

Que el resplandor de Tus rayos, Oh dulce Guía de nuestras almas, con la misericordia cambie el mundo, y al recibir esta gracia, sirva a Jesús. Oh Mi Buen Jesús Misericordioso, Rey de Misericordia, confío en Ti y solo en Ti espero. Amén. ¡JESÚS, EN TI CONFÍO! (cf. Diario 1000).

6. Libro recomendado: Disponible aquí.

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