Reflexiones diarias, súplicas y oraciones

Jueves, 11 de mayo de 2023

1. Reflexión

+ En cierta ocasión, cuando por la tarde fui a la huerta, el Ángel Custodio me dijo: Ruega por los agonizantes.  Comencé en seguida el rosario por los agonizantes junto con las jovencitas que ayudaban en la huerta.  Terminando el rosario rezamos varias invocaciones por los agonizantes.  Terminadas las plegarias, las alumnas se pusieron a hablar alegremente. 

(135)  A pesar del ruido que hacían oí en el alma estas palabras: Ruega por mí. Como no lograba entender bien estas palabras, me alejé unos pasos de las alumnas, pensando en ¿quién podría ser aquel que me hacia rezar?  De repente oí estas palabras: Soy Sor [137]….  Esa hermana estaba en Varsovia, mientras yo estaba entonces en Vilna. Ruega por mí hasta que te diga cesar.  Estoy agonizando. En seguida empecé a orar con fervor por ella al Corazón agonizante de Jesús y, sin descansar, rogué así desde las tres hasta las cinco de la tarde. A las cinco oí esta palabra: Entendí que ya había muerto. No obstante, al día siguiente, durante la Santa Misa rogué con fervor por su alma. Por la tarde llegó una tarjeta que decía que la hermana…. había fallecido a tal hora. Me di cuenta de que era la misma hora en la que me dijo ruega por mi (Santa María Faustina Kowalska, La divina Misericordia en mi alma, Diario, 314).

2. Súplicas:

  • Pidamos la gracia de ser solidarios con nuestros hermanos que sufren.
  • Oremos por las almas del Purgatorio y por los agonizantes.
  • Por nuestra humanidad doliente,
  • Por las almas del Purgatorio,
  • Por las intenciones de la Virgen María,
  • Por nuestra Santa Iglesia Católica,
  • Por nuestras intenciones personales.

3. Propósitos del día:

Reflexionar sobre la existencia del Purgatorio.  

4. Oración Final:

Oh Madre de Dios, Tu alma estuvo sumergida en el mar de amargura, mírame con compasión y enséñame a sufrir y a amar en el sufrimiento. Fortalece mi alma, para que el dolor no la quebrante. Oh Mi Buen Jesús Misericordioso, Rey de Misericordia, confío en Ti y solo en Ti espero. Amén. ¡JESÚS, EN TI CONFÍO! (cf. Diario, 315).

Libro correspondiente a estas reflexiones: Disponible aquí.

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