Reflexiones diarias, súplicas y oraciones

Jueves, 02 de noviembre de 2023

1. Reflexión:

«(58) 10 X [1937]. Oh Jesús mío, para agradecerte por tantas gracias.  Te ofrezco el alma y el cuerpo, el intelecto y la voluntad y todos los sentimientos de mi corazón.  Con los votos me he entregado toda a Ti, ya no tengo nada más que podría ofrecerte.  Jesús me dijo:  Hija Mía, no Me has ofrecido lo que es realmente tuyo.  Me he ensimismado y he constatado de que amaba a Dios con todas las fuerzas de mi alma; y sin poder conocer que era lo que no había dado al Señor, pregunté: Jesús, dímelo y Te lo daré inmediatamente con generosidad del corazón.  Jesús me dijo amablemente:  Hija, dame tu miseria porque es tu propiedad exclusiva.  En ese momento un rayo de luz iluminó mi alma y conocí todo el abismo de mi miseria; en ese mismo momento me abracé contra el Santísimo Corazón de Jesús con tanta confianza que aunque tuviera sobre la conciencia los pecados de todos los condenados, no dudaría de la Divina (50) Misericordia, sino que, con el corazón hecho polvo, me arrojaría en el abismo de Tu misericordia.  Creo, oh Jesús, que no me rechazarías sino que me absolverías con la mano de quien Te sustituye» (Santa María Faustina Kowalska, La divina Misericordia en mi alma, Diario, 1318).

2. Súplicas:

  • Pedir la gracia de depender siempre de la Misericordia del Señor,
  • Pedir la gracia de ser conscientes de nuestras miserias para que podamos acudir a la confesión con el corazón arrepentido,
  • Orar por los soberbios de corazón que piensan que por tener lo material lo tienen todo, para que se dejen sostener por la gracia del Señor,
  • Por nuestra humanidad doliente,
  • Por las almas del Purgatorio,
  • Por las intenciones de la Virgen María,
  • Por nuestra Santa Iglesia Católica,
  • Por nuestras intenciones personales.

 3. Propósito del día:

Hacer la lista de mis miserias y entregarla al Señor con confianza. 

4. Oración final: 

Te saludo, Corazón piadosísimo de mi Dios, Insondable, viva fuente de amor, de la cual brota la vida para los pecadores, y los torrentes de toda dulzura. Te saludo, Herida abierta del Sacratísimo Corazón, de la cual salieron los rayos de la misericordia y de la cual nos es dado sacar la vida, únicamente con el recipiente de la confianza. Oh Mi Buen Jesús Misericordioso, Rey de Misericordia, confío en Ti y solo en Ti espero. Amén. ¡JESÚS, EN TI CONFÍO!  (cf. Diario 1321).

 

 

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TESTIGOS DE LA DIVINA MISERICORDIA

Escuela de la Divina Misericordia
Madrid/España

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