CUARTO DÍA

Lunes de la octava de Pascua

Hoy, tráeme a los que no creen en Mí y aquellos que todavía no Me conocen. También pensaba en ellos durante Mi amarga Pasión y su futuro celo consoló Mi Corazón. Sumérgelos en el mar de Mi misericordia (Diario 1216).

Jesús compasivísimo, que eres la luz del mundo entero. Acoge en la morada de Tu piadosísimo Corazón a las almas de los que no creen en Ti, a los que todavía no Te conocen. Que los rayos de Tu gracia las iluminen para que también ellas unidas a nosotros, ensalcen Tu misericordia admirable y no las dejes salir de la morada de Tu compasivisimo Corazón.

La luz de Tu amor Ilumine las tinieblas de las almas Haz que estas almas Te conozcan, Y junto con nosotros glorifiquen Tu misericordia.

Padre eterno, mira con misericordia a las almas de aquellos que no creen en tu Hijo y hacia las de aquellos que todavía no Te conocen, pero que están encerrados en el muy compasivo Corazón de Jesús. Atráelas hacia la luz del Evangelio. Estas almas desconocen la gran felicidad que es amarte. Concédeles que también ellas ensalcen la generosidad de Tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén (Diario 1217).

CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA (Diario 476)

Esta oración es para aplacar Mi ira… con un rosario común, de modo siguiente:

Padre nuestro,
Ave María,
Credo

En las cuentas correspondientes al Padre nuestro, dirás las siguientes palabras:

Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero;

En las cuentas del Ave María, dirás las siguientes palabras:

Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Para terminar, dirás tres veces estas palabras:

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero [181] (Diario 476)

Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío. (Diario 187)

ACCIÓN DE GRACIAS:

(138) + Oh Jesús, Dios eterno, Te agradezco por tus innumerables gracias y bendiciones. Que cada latido de mi corazón sea un himno nuevo de agradecimiento a Ti, oh Dios. Que cada gota de mi sangre circule para Ti, Señor. Mi alma es todo un himno de adoración a Tu misericordia. Te amo, Dios, por ser Tu Mismo. [Amén] (Diario 1794)


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