Reflexiones diarias, súplicas y oraciones

Jueves, 23 de marzo de 2023

1. Reflexión

19 XI. Hoy, después de la Santa Comunión Jesús me dijo cuánto desea venir a los corazones humanos.  Deseo unirme a las almas humanas. Mi gran deleite es unirme con las almas.  Has de saber, hija Mía, que cuando llego a un corazón humano en la Santa Comunión, tengo las manos llenas de toda clase de gracias y deseo dárselas al alma, pero las almas ni siquiera Me prestan atención, Me dejan solo y se ocupan de otras cosas.

Oh, qué triste es para Mi que las almas no reconozcan al Amor.  Me tratan como una cosa muerta. He contestado a Jesús: Oh tesoro de mi corazón, único objeto de mi corazón y todo el deleite de mi alma, deseo adorarte en mi corazón tal y como eres adorado en el trono de Tu gloria eterna. Mi amor Te (30) desea compensar, al menos en pequeña parte, por la frialdad de un gran número de almas. Oh Jesús, he aquí mi corazón que es Tu morada a la que nada tiene acceso. Tú Mismo descansa en él como en un bello jardín. Oh Jesús mío, hasta pronto, ya debo ir al trabajo, pero Te manifestaré mi amor con el sacrificio sin omitir ni dejar que se me escape ninguna ocasión para ello (Santa María Faustina Kowalska, La divina Misericordia en mi alma, Diario 1385).

2. Súplicas:

  • Pidamos la gracia de anhelar los bienes del Cielo.
  • Pidamos la gracia de tener pensamientos rectos.
  • Por nuestra humanidad doliente,
  • Por las almas del Purgatorio,
  • Por las intenciones de la Virgen María,
  • Por nuestra Santa Iglesia Católica,
  • Por nuestras intenciones personales

3. Propósitos del día:

   Ser un pequeño reflejo de la Misericordia del Señor.  

4. Oración Final:

Oh Jesús mío, aunque siento un gran apremio, no puedo dejarme llevar por él y eso para no estropear Tu obra con mi prisa.  Oh Jesús mío, me haces conocer Tus misterios y quieres que los trasmita a otras almas.  Ya dentro de poco se abrirá para mí la posibilidad de actuar.  Mi misión comenzará ya sin obstáculos en el momento en que parecerá completamente destruida. Oh Mi Buen Jesús Misericordioso, Rey de Misericordia, confío en Ti y solo en Ti espero. Amen ¡JESÚS, EN TI CONFÍO! (cf. Diario 1389).

Libro correspondiente a estas reflexiones: Disponible aquí.

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