Reflexiones diarias, súplicas y oraciones

Domingo, 26 de marzo de 2023

1. Reflexión

Una vez vi al Señor Jesús con una túnica clara; eso fue en el invernadero [209].  Escribe lo que te diré:  Mi deleite es unirme a ti, espero con gran ansia y añoro este momento en que habitaré sacramentalmente en tu convento. Mi espíritu descansara en aquel convento, bendeciré especialmente las inmediaciones donde estará el convento. 

Por amor hacia ustedes alejaré todos los castigos que la justicia de Mi Padre administra merecidamente. Hija Mía, he inclinado Mi Corazón hacia tus suplicas: tu tarea y empeño aquí en la tierra es implorar la misericordia para (40) el mundo entero. No encontrará alma ninguna la justificación hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia y por eso el primer domingo después de Pascua ha de ser la Fiesta de la Misericordia. Ese día los sacerdotes han de hablar a las almas sobre Mi misericordia infinita. Te nombro dispensadora de Mi misericordia.  Dile al confesor que la imagen esté expuesta en la iglesia y no en el convento dentro de la clausura.  Por medio de esta imagen colmaré a las almas con muchas gracias, por eso, que cada alma tenga acceso a ella (Santa María Faustina Kowalska, La divina Misericordia en mi alma, Diario 570).

2. Súplicas:

  • Pidamos la gracia de ser verdaderos testigos de la Misericordia del Señor en medio de nuestros hermanos
  • Oremos por la paz en las familias y por la conversión de los que aún no conocen el amor del Señor
  • Por nuestra humanidad doliente,
  • Por las almas del Purgatorio,
  • Por las intenciones de la Virgen María,
  • Por nuestra Santa Iglesia Católica,
  • Por nuestras intenciones personales

3. Propósitos del día:

Encontrar un motivo para implorar la Misericordia del Señor.  

4. Oración Final:

Oh Jesús mío, Te ruego por la bondad de Tu dulcísimo Corazón, que se calme Tu ira y muéstranos Tu misericordia. Que Tus heridas sean nuestro escudo ante la justicia de Tu Padre. Te conocí, oh Dios, como una Fuente de Misericordia con que se anima y alimenta cada alma. Oh Mi Buen Jesús Misericordioso, Rey de Misericordia, confío en Ti y solo en Ti espero. Amén ¡JESÚS, EN TI CONFÍO! (cf. Diario 611). 

Libro correspondiente a estas reflexiones: Disponible aquí.

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