Reflexiones diarias, súplicas y oraciones

Domingo, 03 de diciembre de 2023

1. Reflexión:

1º DOMINGO DE ADVIENTO

+ Durante el Adviento se despertó en mi alma un vivo deseo de Dios. Mi espíritu anhelaba a Dios con toda la fuerza de su ser.  En aquel tiempo el Señor me dio mucha luz para que conociera Sus atributos.

El primer atributo que el Señor me dio a conocer, fue Su Santidad.  Esta Santidad es tan grande que delante de Él tiemblan todas las Potencias y todas las Fuerzas.  Los espíritus puros encubren sus rostros y se sumergen en adoración permanente, y la única expresión de su adoración sin límites es Santo… La Santidad de Dios es derramada sobre la Iglesia de Dios y sobre cada alma que vive en ella pero no en grado igual.  Hay almas completamente divinizadas, pero hay también almas apenas vivas.

El segundo atributo que el Señor me dio a conocer, fue Su Justicia.  Su Justicia es tan grande y penetrante que llega hasta el fondo de la esencia de las cosas y delante de Él todo se presenta en desnuda verdad, y nada podría continuar subsistiendo.

El tercer atributo fue el Amor y la Misericordia.  Y entendí que el mayor atributo es el Amor y la Misericordia.  El une la criatura al Creador.  El amor más grande y el abismo de la misericordia los reconozco en la Encarnación del Verbo, en Su redención, y de esto entendí que éste es el más grande atributo de Dios (Santa María Faustina Kowalska, La divina Misericordia en mi alma, Diario, 180).

2. Súplicas:

  • Pedir la gracia de estar atentos a la llamada del Señor que va delante de nosotros, de un deseo suyo de prepararnos para que podamos recibirle
  • Pedir la gracia de confesar que, él que viene a nacer en nuestra historia es Santo de Dios y nos invita a emprender, junto a Él el camino hacia la santidad,
  • Pedir la gracia de reconocer que, Jesús que viene a nosotros es la Misericordia Encarnada, es la personificación de la Misericordia de Dios. 
  • Pedir la gracia de saber que, nos preparamos para vivir la alegría de la Navidad, siento conscientes de que, el Mesías que viene, volverá. Por eso, tenemos que estar siempre preparados para que en la Navidad, el Salvador Misericordioso encuentre a nuestros corazones dispuestos a recibirle como una morada estable para Él, y cuando volverá con su gloria (en la segunda venida), nos encuentre preparados para ir con Él al cielo.
  • Por nuestra humanidad doliente,
  • Por las almas del Purgatorio,
  • Por las intenciones de la Virgen María,
  • Por nuestra Santa Iglesia Católica,
  • Por nuestras intenciones personales.

 3. Propósito del día:

Estar atentos a las enseñanzas de la Santa Iglesia durante este tiempo de Adviento y seguir confiadamente los consejos de Santa Faustina.

4. Oración final: 

ADORACIÓN AL DIOS MISERICORDIO POR HABERSE DIGNADO DESCENDER DE LOS CIELOS A ESTA TIERRA

Adorado seas, oh Dios misericordioso,

Por haberte dignado descender de los cielos a esta tierra.

Te adoramos en gran humildad,

Por haberte dignado elevar todo el género humano.

(106) Insondable en Tu misericordia, inconcebible,

Por amor a nosotros has tomado el cuerpo

De la Virgen Inmaculada, jamás rozada por el pecado,

Porque así lo has establecido desde la eternidad.

La Santísima Virgen, esta azucena blanca como la nieve,

Es la primera en adorar la omnipotencia de Tu misericordia.

 Su corazón puro se abre con amor a la venida del verbo,

Cree en las palabras del mensajero divino y se fortalece en la confianza.

El cielo se asombró de que Dios se hubiera hecho hombre,

Que hubiera en la tierra un corazón digno de Dios Mismo.

¿Por qué no Te unes a un Serafín, Señor, sino a un pecador?

Oh, éste es un misterio de Tu misericordia,

A pesar del puro regazo de la Virgen.

Oh misterio de la Divina Misericordia, oh Dios de la piedad,

Que te has dignado abandonar el trono celestial,

 Y has bajado a nuestra miseria, a la debilidad humana,

 Porque no son los ángeles sino los hombres los

Que necesitan Tu misericordia.

Para expresar dignamente la misericordia del Señor,

Nos unimos a Tu Madre Inmaculada,

 (107) Porque así nuestro himno Te será más agradable

 Ya que Ella ha sido elegida entre los ángeles y los hombres

A través de Ella, como a través del cristal puro,

Ha llegado a nosotros Tu misericordia,

Por su merito el hombre se hizo agradable a Dios,

Por su merito todos los torrentes de gracias fluyen sobre nosotros.

Oh Mi Buen Jesús Misericordioso, Rey de Misericordia, confío en Ti y solo en Ti espero. Amén. ¡JESÚS, EN TI CONFÍO! (Diario, 1746). 

 

LIBRO RECOMENDADO: 

EL ADVIENTO Y LA DIVINA MISERICORDIA: Tiempo de un amor renovado en la espera de la venida de nuestro Salvador

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TESTIGOS DE LA DIVINA MISERICORDIA

Escuela de la Divina Misericordia
Madrid/España

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