Reflexiones diarias, súplicas y oraciones

Sábado, 04 de octubre de 2025

1. Reflexión

22 XI 1934 + Una vez, el Padre espiritual [144] me ordenó reflexionar bien sobre mi, y analizar si no había en mi algún apego a alguna cosa o criatura o a mi misma, y si no había en mi una inclinación a hablar inútilmente, ya que todo eso impedía al Señor Jesús administrar libremente en mi alma. Dios está celoso de nuestros corazones y quiere que lo amemos exclusivamente a Él.

Cuando comencé a reflexionar profundamente sobre mi, no noté estar apegada a alguna cosa, pero, como en todas mis cosas, también en ésta tenía miedo de mi misma y no me fiaba de mi misma. Cansada de este minucioso análisis, fui delante del Santísimo Sacramento y rogué a Jesús con toda la fuerza de mi alma:  Jesús, Esposo mío, Tesoro de mi corazón, (142) Tú sabes que Te conozco solamente a Ti y que no conozco otro amor fuera de Ti, pero, Jesús, si tomara apego a cualquier cosa fuera de Ti, Te ruego y te suplico, Jesús, por el poder de Tu misericordia, hazme morir inmediatamente, porque prefiero morir mil veces, que engañarte una vez en la cosa más pequeña.

En aquel momento, Jesús se presentó súbitamente delante de mi, no sé de dónde, resplandeciente de una belleza indecible, con una túnica blanca, con las manos levantadas, y me dijo estas palabras: Hija Mía, tu corazón es Mi descanso, es Mi complacencia.  En él encuentro todo lo que un gran número de almas Me niega.  Dilo a Mi sustituto.  Y repentinamente no vi nada más, solamente todo un mar de consolaciones entró en mi alma.

Ahora comprendo que nada puede ponerme barreras en el amor hacia Ti, Jesús, ni el sufrimiento, ni las contrariedades, ni el fuego, ni la espada, ni la muerte misma. Me siento más fuerte que todo eso.  Nada puede compararse con el amor.  Veo que las cosas más pequeñas, cumplidas por un alma que ama sinceramente a Dios, tienen un valor inestimable en los ojos de sus santos (Santa María Faustina Kowalska, La divina Misericordia en mi alma, Diario, 337-340).

2. Súplicas:

  • Pidamos la gracia de alejarnos de cualquier tipo de apego desordenado.
  • Oremos por las familias que viven sin amor y sin la paz verdadera.
  • Por las almas del Purgatorio,
  • Por las intenciones de la Virgen María,
  • Por nuestra Santa Iglesia Católica,
  • Por nuestras intenciones personales

3. Propósitos del día:

Ofrecer mi corazón a Jesús como lugar de su descanso.  

4. Oración Final:

Oh Jesús, Te doy gracias por las pequeñas cruces cotidianas, por las contrariedades con las que tropiezan mis propósitos, por el peso de la vida en mi familia (matrimonio), por una mala interpretación de [mis] intenciones, por las humillaciones por parte de los demás, por el comportamiento áspero frente a nosotros, por las sospechas injustas, por la salud débil y por el agotamiento de las fuerzas, por repudiar yo mi propia voluntad, por el anonadamiento de mi propio yo, por la falta de reconocimiento en todo, por los impedimentos hechos a todos [mis] planes. Oh Mi Buen Jesús Misericordioso, Rey de Misericordia, confío en Ti y solo en Ti espero. Amén. ¡JESÚS, EN TI CONFÍO! (cf. Diario, 343).

Colabora si puedes (apoyo a nuestro sitio:  www.grupodeoracioneintercesion.com) 

 

 

___________________________

TESTIGOS DE LA DIVINA MISERICORDIA

Escuela de la Divina Misericordia
Madrid/España

Suscríbete para recibir estas reflexiones diarias a tu email

Libro correspondiente a estas reflexiones: Disponible aquí.

Artículos devocionales