Sábado, 04 de mayo de 2024

TEMA:

El alma que comulga con fe agrada al Rey de Misericordia y puede ver su Gloria

1. ORACIÓN INICIAL

ORACIÓN AL ESPIRITU SANTO (Cardenal Verdier)

 

2. LECTURA

“Al sumergirme en la oración, fui trasladada en espíritu a la capilla y vi al Señor Jesús expuesto en la custodia; en lugar de la custodia veía el rostro glorioso del Señor y el Señor me dijo:  Lo que tú ves [en] realidad, estas almas lo ven a través de la fe.  Oh, qué agradable es para Mí su gran fe. Ves que aparentemente no hay en Mi ninguna traza de vida, no obstante, en realidad ella existe en toda su plenitud y además encerrada en cada Hostia.  Pero para que Yo pueda obrar en un alma, el alma debe tener fe.  Oh, cuánto Me agrada la fe viva (Santa María Faustina Kowalska, Diario, La Divina Misericordia en mi alma, Diario 1420)

(Después de la lectura, observar unos cinco minutos de silencio orante: para que este mensaje entre en nosotros e ilumine nuestra vida. En este silencio, cada uno de nosotros ha de situarse en el relato que hemos escuchado y reflexionar personalmente, sentir y gustar lo que el Señor te quiere comunicar a ti en este momento para ayudarte en la meditación y en la oración). Preguntarte: ¿Qué me quiere decir el Señor hoy, a mí, personalmente? (Silencio).

A continuación, compartir en grupo, en familia o meditar personalmente

3. PREGUNTAS DE REFLEXIÓN

  • ¿Con qué actitud suelo entrar en la oración?
  • ¿Realmente la oración es para mí un lugar de encuentro con el Rey de Misericordia?
  • ¿Suelo permitir que el Señor me hable durante mis ratos de oración?
  • Cuando recibo al Señor en la santa comunión, ¿soy siempre consciente de su presencia real en mi vida?
  • ¿Puedo confirmar que tengo fe que exige el Señor para que Él pueda obrar en mí?
  • ¿Qué entiendo por “tener una fe viva”?

4. ORIENTACIÓN

  • La fe nos ayuda para vivir solamente para Cristo y por Él,
  • La fe es un don que se recibe del Señor (pedírsela con confianza),
  • Procurar tener la disposición interior para recibir al Señor en gracia y con fe viva, para que Él pueda actuar en nosotros y transformar nuestra vida,
  • Renunciar a todo lo que no nos permite percibir la dulce presencia del Rey de Misericordia en la santa comunión,
  • Acudir a la adoración reparadora al Santísimo Sacramento por las veces que he comulgado en pecado.

COMPARTIR EN GRUPO, EN FAMILIA O MEDITAR PERSONALMENTE (Reflexionar personalmente, sentir y gustar lo que el Señor te comunica a ti en este momento para ayudarte en la meditación y en la oración.) (SILENCIO) En el silencio del corazón, meditemos las frases o palabras que nos han llamado la atención de manera personal, y descubramos con la luz del Espíritu Santo: ¿Por qué esa palabra o frase me ha tocado a mí? ¿Qué me quiere decir el Señor hoy, a mí, personalmente?

5) PRECES y ACCIÓN DE GRACIAS (INTENCIONES LIBRES)

  • Pedir la gracia de amar al Señor con el corazón y confiar plenamente en Él,
  • Orar por aquellas personas que profanan a Jesús Sacramentado,
  • Oremos también, por las Intenciones de la Reina de la paz, por el fin de la propagación de la pandemia de COVID-19, por las almas del purgatorio, etc.
  • Padre Nuestro
  • Ave
  • Gloria

6. ORACIÓN FINAL:

Jesús mío, escóndeme; como Tú Te has ocultado bajo la especie de una hostia blanca, así escóndeme a los ojos de los hombres y esconde especialmente Tus dones que me concedes con generosidad para que por fuera no se delate lo que Tú obras en mí alma.  Delante de Ti soy una hostia blanca, oh Divino Sacerdote, conságrame Tu Mismo y que mi transformación sea conocida solo de Ti.  Todos los días, como una hostia expiatoria me presento delante de Ti y Te suplico la misericordia para el mundo.  Me anonadaré delante de Ti en silencio y sin ser vista; en un profundo silencio mi amor puro e indivisible arderá en holocausto y la fragancia de este amor ascienda a los pies de Tu trono.  Tú eres el Señor de los señores, pero Te complaces en los corazones pequeñitos y humildes. Oh Mi Buen Jesús Misericordioso, Rey de Misericordia, confío en Ti y solo en Ti espero. Amén. ¡JESÚS, EN TI CONFÍO! (cf. Diario 1564).

 

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TESTIGOS DE LA DIVINA MISERICORDIA

Escuela de la Divina Misericordia
Madrid/España

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