Reflexiones diarias, súplicas y oraciones

Viernes, 06 de octubre de 2023

1. Reflexión

«Cuando reflexioné que hacia tres semanas que no me confesaba, irrumpí en llanto, viendo la fragilidad de mi alma y ciertas dificultades.  No me había confesado porque así fueron las circunstancias:  Cuando había confesión, yo estaba en la cama aquel día.  A la semana siguiente la confesión fue por la tarde y por la mañana yo había salido al hospital.  Esta tarde, en mi habitación aislada entró el Padre Andrasz y se sentó para que me confesara.  Antes no dijo ni una palabra.  Me alegré grandemente porque deseaba muchísimo confesarme. Como siempre revelé toda mi alma.  El Padre me dio respuesta hasta a la cosa más pequeña.  Me sentía extrañamente feliz de poder (208) decir todo.  Como penitencia me dio:  Letanías del Nombre de Jesús.  Cuando quería presentarle la dificultad que tenía para rezar aquellas letanías, se levantó y me dio la absolución.  De repente un gran resplandor comenzó a salir de su persona y vi que no era el Padre Andrasz sino Jesús.  Sus vestiduras eran claras como la nieve, y desapareció en seguida. Al principio me quedé un poco inquieta, pero un rato después cierta tranquilidad entró en mi alma.  Noté que Jesús confiesa como los confesores, sin embargo, durante esta confesión mi corazón intuía extrañamente algo; en un primer momento no logré comprender qué significaba eso» (Santa María Faustina Kowalska, La divina Misericordia en mi alma, Diario, 817).

2. Súplicas:

  • Pidamos la gracia de acudir siempre a la confesión con un corazón arrepentido,
  • Oremos por nuestros confesores para que se dejen siempre usar por el Rey de Misericordia,
  • Oremos por aquellas personas que no creen en el perdón de los pecados,

     

3. Propósito del día:

    1. Acercarme a la confesión con la convicción de recibir el perdón del Señor,
    2. Tomar el propósito de confesarme con frecuencia,

       

Oración:

+ ¡OH Jesús misericordioso, tendido sobre la cruz, ten presente la hora de nuestra muerte! ¡Oh Corazón misericordiosísimo de Jesús, abierto con una lanza, protégeme a la hora de mi muerte!  ¡Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una fuente de insondable misericordia para mí en la hora de mi muerte!  ¡Oh Jesús agonizante, Rehén de la misericordia [261], apacigua la ira divina en la hora de mi muerte! Oh Mi Buen Jesús Misericordioso, Rey de Misericordia, confío en Ti y solo en Ti espero. Amén. ¡JESÚS, EN TI CONFÍO! (cf. Diario 813).

 

 

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TESTIGOS DE LA DIVINA MISERICORDIA

Escuela de la Divina Misericordia
Madrid/España

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