Reflexiones diarias, súplicas y oraciones

Martes, 23 de mayo de 2023

1. Reflexión

+ El año 1929. Una vez durante la Santa Misa sentí la cercanía de Dios de un modo muy particular, a pesar de que me defendía de Dios y le daba la espalda.  A veces rehuía de Dios porque no quería ser victima del espíritu maligno, dado que más de una vez me habían dicho que lo era.  Esta incertidumbre duró mucho tiempo. 

Durante la Santa Misa, antes de la Santa Comunión, tuvo lugar la renovación de los votos [46].  Al levantarnos de los reclinatorios empezamos a repetir la formula de los votos y de repente, el Señor Jesús se puso a mi lado, vestido con una túnica blanca, ceñido con un cinturón de oro y me dijo: Te concedo el amor eterno para que tu pureza sea intacta y para confirmar que nunca experimentaras tentaciones impuras.  Jesús se quitó el cinturón de oro y ciñó con él mis caderas.  Desde entonces no experimento ninguna turbación contrarias a la virtud, ni en el corazón ni en la mente.  Después comprendí que era una de las gracias más grandes que la Santísima Virgen María obtuvo para mí, ya que durante muchos años le había suplicado recibirla.  A partir de aquel momento tengo mayor devoción a la Madre de Dios.  Ella me ha enseñado a amar interiormente a Dios y cómo cumplir Su santa voluntad en todo.  María, Tú eres la alegría, porque por medio de Ti, Dios descendió a la tierra [y] a mi corazón (Santa María Faustina Kowalska, La divina Misericordia en mi alma, Diario, 40).

2. Súplicas:

  • Pidamos la gracia de vencer las tentaciones y toda impureza con la ayuda de la poderosa intercesión de la Virgen María.
  • Oremos por la pureza del corazón y la fidelidad de los religiosos.
  • Por nuestra humanidad doliente,
  • Por las almas del Purgatorio,
  • Por las intenciones de la Virgen María,
  • Por nuestra Santa Iglesia Católica,
  • Por nuestras intenciones personales.

3. Propósitos del día:

Pedir que el Señor Sea quien controle mis reacciones y pensamientos.     

4. Oración Final:

¡Oh tesoro inagotable de la pureza de la intención que haces perfectas y tan agradables a Dios todas nuestras acciones! Oh Mi Buen Jesús Misericordioso, Rey de Misericordia, confío en Ti y solo en Ti espero. Amén. ¡JESÚS, EN TI CONFÍO! (cf. Diario, 66).

Libro correspondiente a estas reflexiones: Disponible aquí.

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