Reflexiones diarias, súplicas y oraciones

1. Reflexión

Segunda meditación

Ahora vas a meditar sobre Mi amor en el Santísimo Sacramento.  Aquí estoy entero para ti, con el cuerpo, el alma y la divinidad, como tu Esposo.  Tú sabes lo que exige el amor, una sola cosa, es decir, la reciprocidad….

Aplicación: Oh Jesús mío, Tu sabes que deseo amarte con el amor con el cual (126) hasta ahora ningún alma Te ha amado.  Desearía que el mundo entero se transformara en el amor hacia ti, Esposo mío.  Tú me alimentas con la leche y la miel de Tu Corazón.  Desde los años más tempranos me has criado Tu Mismo para Ti, con el fin de que ahora sepa amarte.  Tú sabes que Te amo, porque sólo Tú conoces la profundidad del sacrificio que Te ofrezco cada día.

Jesús me dijo: Hija Mía, ¿tienes alguna dificultad en estos ejercicios espirituales?  Contesté que no tenía.  Durante estos ejercicios espirituales mi mente es como un relámpago.  Con gran facilidad penetro todos los misterios de la fe, Maestro mío y Guía.  Bajo el rayo de tu luz toda la oscuridad desaparece de mi mente.

Hoy, como lectura tomarás el santo Evangelio escrito por San Juan, capitulo 21. Vívelo más con el corazón que con la mente.

(127) + Durante el oficio que se celebra en el mes de junio, el Señor me dijo: Hija Mía, en tu corazón he depositado Mi complacencia.  Cuando Me quedé en el Santísimo Sacramento el Jueves Santo, has contado mucho en Mi mente.

Después de estas palabras mi amor se esforzó para expresarle lo que Él era para mí y no logré encontrar palabras y rompí a llorar por mi impotencia. Y Jesús dijo:  Soy para ti la Misericordia Misma, por lo tanto te pido que Me ofrezcas tu miseria y esta impotencia tuya, y con esto alegrarás Mi Corazón.

Hoy, en mi alma ha entrado una llama de amor divino tan viva que si hubiera durado más tiempo, me habría quemado en este fuego, liberándome de las ataduras del momento actual. Me parecía que bastaba un momentito más para que me hundiera en el océano de amor.  No sé describir estas flechas de amor que traspasan mi alma  (Santa María Faustina Kowalska, La divina Misericordia en mi alma, Diario, 1770-1776).

2. Súplicas:

  • Pidamos la gracia de presentar al Señor nuestras miserias con confianza para que Él nos colme de su gracia.
  • Oremos por los que han cometido sacrilegios en nuestra Iglesia Católica.
  • Por nuestra humanidad doliente,
  • Por las almas del Purgatorio,
  • Por las intenciones de la Virgen María,
  • Por nuestra Santa Iglesia Católica,
  • Por nuestras intenciones personales.

 

3. Propósitos del día:

Vivir una profunda intimidad con el Señor.     

4. Oración Final:

Oh Jesús, Dios eterno, Te agradezco por tus innumerables gracias y bendiciones.  Que cada latido de mi corazón sea un himno nuevo de agradecimiento a Ti, oh Dios.  Que cada gota de mi sangre circule para Ti, Señor.  Mi alma es todo un himno de adoración a Tu misericordia.  Te amo, Dios, por ser Tu Mismo. Oh Mi Buen Jesús Misericordioso, Rey de Misericordia, confío en Ti y solo en Ti espero. Amén. ¡JESÚS, EN TI CONFÍO! (cf. Diario, 1794).

Libro correspondiente a estas reflexiones: Disponible aquí.

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