Reflexiones diarias, súplicas y oraciones

Lunes, 08 de mayo de 2023

1. Reflexión

Propósitos después de los ejercicios espirituales.

No hacer nada sin el permiso del confesor y la aceptación de las Superioras en todo y especialmente en las inspiraciones y las exigencias del Señor. Todos los momentos libres los pasaré con el Huésped Divino dentro de mí; procuraré mantener el silencio interior y exterior para que Jesús descanse en mi corazón.

Mi descanso más grato será en servir y ser disponible a las hermanas. Olvidarme de mi misma y pensar en agradar a las hermanas. No me justificaré ni excusaré de ningún reproche que me hagan, permitiré juzgarme por cualquiera y en cualquier modo.

Tengo a un solo Confidente a quien revelo todo y lo es Jesús en la Eucaristía y en substitución de Él, el confesor. En todos los sufrimientos del alma o del cuerpo, en las tinieblas o en el abandono me callaré como una paloma sin quejarme. Me anonadaré en cada momento como una víctima [postrándome] a sus pies para impetrar misericordia por las pobres almas (Santa María Faustina Kowalska, La divina Misericordia en mi alma, Diario, 504).

2. Súplicas:

  • Pidamos la gracia de servir al Señor y a los hermanos con entusiasmo y con el corazón.
  • Oremos por los niños no nacidos, por los enfermos que han perdido la esperanza y por la liberación de todos los que viven bajo la influencia del maligno.
  • Por nuestra humanidad doliente,
  • Por las almas del Purgatorio,
  • Por las intenciones de la Virgen María,
  • Por nuestra Santa Iglesia Católica,
  • Por nuestras intenciones personales.

3. Propósitos del día:

Consolar a alguien que ha perdido la esperanza.  

4. Oración Final:

Toda mi nulidad se ahoga en el mar de Tu misericordia; con la confianza del niño me arrojo entre Tus brazos, Padre de Misericordia, para compensarte de la desconfianza de tantas almas que tienen miedo de confiar en Ti.  Oh, qué pequeño es el número de almas que Te conocen verdaderamente, haz que te conozcan y confíen siempre en tu infinita Misericordia. Oh Mi Buen Jesús Misericordioso, Rey de Misericordia, confío en Ti y solo en Ti espero. Amén. ¡JESÚS, EN TI CONFÍO! (cf. Diario 505).

Libro correspondiente a estas reflexiones: Disponible aquí.

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