Hora de la Divina Misericordia: 3:00 p.m., Jueves 12 de enero de 2023

 

Reflexiones diarias, súplicas y oraciones

Jueves, 12 de enero de 2023

1. Reflexión:

«… – Jesús:  Me agrada hablar contigo y tu agradecimiento te abre nuevos tesoros de gracias, pero, niña Mía, hablemos quizás no tan generalmente, sino en detalles de lo que pesa más sobre tu corazón; hablemos confidencial y sinceramente como dos corazones que se aman mutuamente.

– El alma:  Oh mi Señor misericordioso, hay secretos en mi corazón de los cuales no sabe ni sabrá nadie fuera de Ti, porque aunque quisiera decirlos nadie me comprendería.  Tu representante sabe algo, dado que me confieso con él, pero tanto cuanto soy capaz de revelarle de estos secretos, lo demás queda entre nosotros por la eternidad, ¡oh Señor mío! (94) Me has cubierto con el manto de Tu misericordia perdonándome siempre los pecados.  Ni una sola vez me has negado Tu perdón, sino que teniendo compasión por mi, me has colmado siempre de una vida nueva, la vida de la gracia.  Para que no tenga dudas de nada, me has confiado a una cariñosa protección de Tu Iglesia, esta madre verdadera, tierna que en Tu nombre me afirma en las verdades de la fe y vigila que no yerre nunca.  Y especialmente en el tribunal de Tu misericordia mi alma experimenta todo un mar de benevolencia.  A los ángeles caídos no les has dado tiempo de hacer penitencia, no les has prolongado el tiempo de la misericordia.  Oh Señor mío, en el camino de mi vida has puesto a unos sacerdotes santos que me indican una vía segura.  Jesús, en mi vida hay un secreto más, el más profundo, pero también el más querido para mi, lo eres Tu Mismo bajo la especie del pan cuando vienes a mi corazón.  Aquí está todo el secreto de mi santidad.  Aquí mi corazón unido al tuyo se hace uno, aquí ya no hay ningún secreto, porque todo lo Tuyo es mío, y lo mío es Tuyo.  He aquí la omnipotencia y (95) el milagro de Tu misericordia.  Aunque se unieran todas las lenguas humanas y angélicas, no encontrarían palabras suficientes para expresar este misterio del amor y de Tu misericordia insondable.  Cuando considero este misterio del amor, mi corazón entra en un nuevo éxtasis de amor y Te hablo de todo, Señor, callando, porque el lenguaje del amor es sin palabras, porque no se escapa ni un solo latido de mi corazón.  Oh Señor, a pesar de que Te has humillado tanto, Tu grandeza se ha multiplicado en mi alma y por eso en mi alma se ha despertado un amor todavía más grande hacia Ti, el único objeto de mi amor, porque la vida del amor y de la unión se manifiesta por fuera como: pureza perfecta, humildad profunda, dulce mansedumbre, gran fervor por la salvación de las almas.  Oh mi dulcísimo Señor, velas sobre mi en cada momento y me inspiras sobre cómo debo portarme en un caso dado; cuando mi corazón oscilaba entre una y otra cosa, Tu Mismo intervenías, más de una vez, en solucionar el asunto.  Oh, cuántas e innumerables veces, con una luz repentina me hiciste conocer (96) lo que Te agradaba más.  – Oh, qué numerosos son estos perdones secretos de los cuales no sabe nadie.  Muchas veces has volcado en mi alma fuerza y valor para avanzar.  Tu Mismo eliminabas las dificultades, para [375] de mi camino interviniendo directamente en la actuación de los hombres.  Oh Jesús, todo lo que Te he dicho es una pálida sombra frente a la realidad que hay en mi corazón.  Oh Jesús mío, cuánto deseo la conversión de los pecadores.  Tu sabes lo que hago por ellos para conquistarlos para Ti.  Me duele enormemente cada ofensa hecha contra Ti.  Tu sabes que no escatimo ni fuerzas, ni salud, ni vida en defensa de Tu reino.  Aunque en la tierra mis esfuerzos son invisibles, pero no tienen menos valor a Tus ojos.  Oh Jesús, deseo atraer las almas a la Fuente de Tu Misericordia para que tomen la vivificante agua de vida con el recipiente de la confianza.  Si el alma desea experimentar una mayor misericordia de Dios, acérquese a Dios con gran confianza y si su confianza es sin limites, la misericordia de Dios será para ella también sin limites.  Oh Señor mío, (97) que conoces cada latido de mi corazón, Tu sabes con qué ardor deseo que todos los corazones latan exclusivamente por Ti, que cada alma glorifique la grandeza de Tu misericordia…» (Santa María Faustina Kowalska, La divina Misericordia en mi alma, Diario, 1489).

2. Súplicas:

  • Pedir la gracia de acercarme al Señor con confianza y conversar siempre con Él con sinceridad,
  • Pedir la gracia de dejarme guiar siempre por el Rey de Misericordia,
  • Orar por los que ofenden al Señor y rechazan su gracia,
  • Por nuestra humanidad doliente,
  • Por las almas del Purgatorio,
  • Por las intenciones de la Virgen María,
  • Por nuestra Santa Iglesia Católica,
  • Por nuestras intenciones personales.

 3. Propósito del día:

En profundo recogimiento, expresar al Rey de Misericordia nuestro amor y gratitud.

4. Oración final: 

Oh Jesús mío, desde el momento en que me he abandonado totalmente a Ti, no pienso en mi absolutamente.  Puedes hacer conmigo lo que Te agrade, pienso en una sola cosa, es decir:  ¿qué es lo que más prefieres?, ¿qué es, oh Señor, con lo que pueda agradarte?  Aguzo el oído y estoy atenta a cada ocasión; no importa si por fuera, en tal caso, sea juzgada de otro modo. Ayúdame a vivir siempre en tu presencia y a confiar siempre en Ti. Oh Mi Buen Jesús Misericordioso, Rey de Misericordia, confío en Ti y solo en Ti espero. Amén. ¡JESÚS, EN TI CONFÍO!  (cf. Diario 1493).

 

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En nuestro grupo, tenemos la devoción a Jesús de la Divina Misericordia y veneramos a la santísima Virgen María (Reina de la paz). Ante la mirada de nuestro Dios y para el bien de los demás, nos reunimos como un grupo de oración e intercesión, porque, nos inspiramos del pasaje de Mc. 2, 1-12 (curación de un paralítico). En todo, buscamos la gloria de Dios y bien de las almas. Formamos a los hermanos del mundo entero a la Consagración a la Divina Misericordia. Las puertas de nuestra familia están abiertas a quien siente la llamada a servir al Señor como Testigo de la Divina Misericordia y militante por el Triunfo del Inmaculado Corazón de María.